Oscar Hijuelos

Oscar Hijuelos

La diáspora cubana muchas veces nos llena de pesar profundo, se mueren los pejes gordos y uno ni sabe, visitan la ciudad verbal o real y se entera ya cuando el viento deshace el remolino y quedan solo algunas voces sin mucho sabor, tan descoloridas ya.

Ahora ha sido Oscar Hijuelos quien murió  a los 62 años, di que se desplomó en plena cancha de tenis y quedó tendido eternamente.

Aquí me llegó hace un par de años de mano de Jorge Cobas, un poeta de Songo – La Maya, su novela “Los reyes del mambo cantan canciones de amor, tenía las tapas carcomidas del manoseo. Era; es una obra dividida en dos caras como un disco negro, un texto sólido como pocos que habla sobre dos hermanos de apellido Castillo quienes sobrevivían en medio del furor de la música en Nueva York en los años 50.

Nunca olvido cuánto reí cuando al descubrir que aquellos hermanos robaban en un cárnico los bistecs que luego repartían a sus amigos; claro y disfruté también de toda aquella historia tremenda de Hijuelos, un hijo de Cubanos que nació en Manhattan por el año 51.

Aun cuando The new York Times se empeñe en recordar aquello de que (He) “was said to have been more American-Cuban than Cuban-American, o sea que era más americano cubano que lo contrario, a mí que he vivido todos mis años en esta isla y quien leyó su principal obra me da el olor tremendo de la cubanía en sus letras.
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Y no porque se le considere el hombre que luego de 150 años haya puesto en medio de la literatura del norte el sabor cubano o porque se nombre como el más importante entre los escritores hispanos en Estados Unidos o sea el primer latino en ganar el Premio Pulitzer de Literatura.

No, lo siento mío, nuestro, de Cuba como me pasa con Cristina García o Sandra Cisneros, Julia Álvarez o José Kózer, Uva de Aragón o Achy Obejas o todos esos grandes hombres y mujeres que allende los mares, y muchas veces con un pensamiento totalmente antagónico al mío logran que nos encontremos en cada letra teniendo por medio nada más su talento y mi sed de lector.

Por eso cuando el sábado 12 de octubre de 2013  Oscar Hijuelos quedaba tendido por siempre en medio de un partido de tenis, este humilde lector suyo en su añosa computadora y con una conexión horrible con el siglo que nos toca, sintió el dolor de quien pierde a otro de los suyos, el hombre que nos enseñó que “Los reyes del mambo tocan canciones de amor” y en el caso de este cubano nacido en el norte, son canciones muy buenas.

Desde este humilde sitio le decimos adiós a Oscar Hijuelos.

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