Archive for 24 enero 2016

La Convergencia de Eduardo Sosa y Pepe Ordás

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Eduardo Sosa picaba un trozo de carne y en un descuido absurdo se atravesó con el cuchillo el dedo índice izquierdo de lado a lado, el médico le dijo que de haberse movido solo un poco  el filo  le habría dañado el nervio,  perdería sensibilidad y su carrera se vería dañada, por eso Dayron Ortega toca la guitarra y él  solo canta en Abdala. Graban el disco  Convergencia que es suyo y de José Andrés Ordás Aguilera, o sea, Pepe Ordás.

Pero la herida de Sosa no detiene el canto y en el estudio Abdala   uno siente que  no hay cosa mejor   que compartir con músicos  y más si van a grabar junto a Gastón Joya , el ya citado Dyron Ortega o Jesús “El Panga“ Ramos y cantan, claro está,  Eduardo Sosa y Pepe Ordás piezas suyas  y de Sindo, Matamoros y hasta  de Pedro Luis Ferrer.

Si llegó aquí lo sabe,  pocas cosas hay mejores que compartir con músicos , aun cuando en medio de la grabación el país se instale en los diálogos y salgan nombres y anécdotas y la Onat y los tributos, aún así los versos nos siguen uniendo en Abdala. Ahora es  un formato pequeño : tres , guitarra, bajo y percusión y las voces de Sosa y Ordás. Graban, ya lo dije, para Abdala, es el tercer disco que Eduardo Sosa produce al hilo en los últimos dos años,  y sorpresa, el primero  del autor de Monte adentro y Son para ti.

A veces me pregunto cómo pueden ser tan románticos estos músicos, en Cuba no  se venden discos y la gente común, el potencial mercado,  prefiere el reggaeton y no tiene dinero para asumir la compra de fonograma alguno. Lo mismo pasa con las disqueras. No sé  cómo pueden pagarse estos proyectos con unos artistas que rara vez pueden vender de manera eficiente pero estos trovadores  insisten   : “ allí donde te di mi amor”….  “allí no lo olvides mi bien ya sabes que te espero”  y uno puede casi tocar la belleza.

Convergencia es el nombre del disco de Eduardo Sosa y Pepe Ordás y contiene, claro : Convergencia, el clásico de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra, A mi me gusta compay,  El Son de Contramestre y Santa María de las canciones, todas de Sosa , aunque en  la  última citada tengo el honor de compartir autoría; se incluyen además en el CD Son para ti , Sara Mondongo  y Monte adentro de Ordás y clásicos que no rellenan sino dan altura al fonograma.  

En el CD Convergencia se hacen muy amables versiones de   Reclamo Místico y la Cocainómana de Miguel Matamoros , Lo que es un beso de Sindo Garay,Flor de ausencia de Julio Brito y como perla se deja para el final, a modo de bonus track ese ya clásico de Pedro Luis Ferrer titulado Si no fuera por ti.

Hay entonces la Convergencia de tiempo y obra de varias generaciones: Ordás y Pedro Luis son de los 50, los otros autores ya la verdad suenan intemporales pero digamos que Sindo es de la trova primera como Matamoros y Sosa viene a entrar en las últimas hornadas de la Nueva trova cubana.

Tuve la suerte de ir hasta Abdala y ver el modo en que se han ido cocinando estos temas, producidos  ad libitum por Sosa u Ordás  y es que son títulos absolutamente conocidos por ambos. Ordás es un tresero que mucho tuvo que ver con Sara González y el grupo Güaicán  del cual fue director por 20 años; Sosa  viene grabando por dos años discos desafortunadamente invisibilizados, tiene un conocimiento de la canción cubana que pocos elegidos pueden mostrar.

Recordemos que no son solo las canciones o las voces de Ordás y Sosa. No,  aquí también están El Panga, Gastón Joya y Dayron Ortega . Ya  en los últimos días de este enero debe quedar terminado y los estudios Abdala vuelven a grabar  un disco que hace homenaje a grandes canciones cubanas, pasando  por la obra de los autores en una convergencia sutil, arropada con arreglos simples donde brilla la canción misma y el empaste de las voces, una Convergencia que valdrá la pena escuchar en casa, un domingo en que tengamos ganas de tener guarachas , sones o boleros como lúbricos placeres , cantadas por guajiros de monte adentro que saben que quien siguen de la música cubana lo dirá sin sonrojos: A mi me gusta compay.

Me voy del país

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¨Me voy del país¨, se lo digo a mis amigos y me regalan una risa en la que siento mil cosas. Saben que en breve debo estar en pleno aire, con la isla debajo rencorosa acaso, parpadeante, con su risa a veces ladeada. La isla que soportó mi peso todos estos años.

¨Tas loco¨, me ha dicho Fela, una viejita que cuida a mi hija; porque vio las temibles heridas causadas cuando los gendarmes apalearon a quienes protestaron contra despidos en Buenos Aires.

¨Ten cuidado mijo¨, me dice toda mi madre porque el tema está en el noticiero y ya se fue mi hermano a Los Ángeles y mi padre es una ausencia ruidosa desde que se fue a la muerte y otro de mis hermanos tiene tanto frío que ni escribe a veces.

¨Me voy¨ y los hay quienes brillan casi: ¨Coñooo, asere, te lo mereces¨ y me abrazó con su gana mayor un profesor de educación fisca, diploma de oro y lector de Shakespeare quien vende zapatos en su barrio y sueña con dar clases otra vez y que le paguen justamente.

Si fuera 20 años atrás yo sería una escoria, una mierda, un lumpen, una cosa temible pero cambié yo y cambió la ciudad y el país, y mi vecino millonario con su pulóver Jesús Menéndez.

Es otra la isla que estará bajo las alas del avión si vuelve a pasar como otras dos veces, a mi vuelta sé que daré el mismo abrazo y Fela estará contenta y mi madre feliz y mi hija y creo que también la isla, pero ya me imagino las miradas de algunos amigos, que me quieren, sin dudas; e imagino propondrían lo mejor para mi. Casi puedo ver las palabras salirles de los labios como en ese film de Tarantino: ¨Comemierda¨, dicen, pero igual estaré para escucharlos porque la verdad no sé vivir sin este hermoso país.