Archive for 16 noviembre 2012

Un solo de Katrina o un bolero para Sandy

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Cuando Fats Domino creaba The fat man,  por allá por el 1949 quizá ignoraba de manera rotunda la existencia del Trío Matamoros, El dúo Los Compadres o los sones que ya chisporroteaban incluso desde discos de la RCA Victor.

 Sin, embargo, en este tiempo de internet y  clonaciones, los miembros del Septeto santiaguero o el mismísimo José Aquiles sí que entendían de la música hecha por el que muchos consideran creador del Rock and roll.

 Por esas cosas del destino, la tierra de este autor norteamericano, la misma que viera nacer el jazz y el rithm and Blues fue arrasada por un huracán como ha sucedido este año con Santiago de Cuba, la ciudad del son y el bolero.

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 El katrina es considerado uno de los huracanes más letales que hayan existido jamás, casi 2 mil personas perecieron bajo la furia de este fenómeno , las pérdidas se calculan en más de 100 mil millones de dólares y hasta el Fats Domino tuvo que moverse de ciudad para salvar su vida y su sonido.

 Los músicos nuestros y los de la otra orilla han estado unidos por mucho tiempo. Las primeras orquestas de jazz de Nueva Orleans cuentan a varios apellidos latinos y, por demás cubanos en sus nóminas, las mismas orquestas que comenzaron el jazz y  las orquestas típicas cubanas tenían casi los mismos formatos, según han dicho estudiosos al estilo de Leonardo Acosta.

 Figuras como Louis Moreau Gottschalk, quien vino varias veces hasta Cuba  o el criollo Ruiz de Espadero interactuaron con ambos sonidos de modo que lo norteño sonaba en la isla del mismo modo que lo del norte veía a tañer en la isla del tabaco y la rumba.

 Se habla además de un músico llamado Santiago Smood, quien trajo su sonido hasta Santiago de Cuba e influyó en mucho  en los nacionales.

 Pero entre Cuba y Estados Unidos  hay más que huracanes y millas de agua turbulenta, pero las energías han sido muy cruzadas, tanto que han detenido caminos. Un músico como Pacho Alonso quien veía las primeras luces de su gloria tuvo que olvidar el perro de la RCA Victor y cantar sus boleros en Bulgaria o Checoslovaquia. Sitios que por muy solidarios ni remotamente entendían la esencia del santiaguero como sí podían hacerlo los neoyorquinos tan acostumbrados a Arsenio Rodríguez o Dámaso Pérez Prado.

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 Las últimas generaciones de cubanos, imposibilitados de girar por USA han tenido que mirar desde la tele a pocos nacionales ir a lucir su sonido en la tierra de Quincy Jones, solo en los últimos años, con la mirada  tímidamente  diferente de los demócratas del cuartel de Obama han podido ir a cantar  los cubanos en esa tierra. Ya lo sabemos desde soneros reyoyos como Cándido Fabre, pop troveros a lo Buena fe y hasta reggaetoneros como Gente de Zona;  sin obviar, claro está, a Los Van Van han actuado en Estados Unidos.

 Pero en fin no quería entrar mucho en ese tema sino en la infeliz coincidencia de dos huracanes terribles, el Katrina y el Sandy, dos fenómenos que arremetieron en este siglo contra Nueva Orleans y Santiago de Cuba, una la tierra de Fats Domino, la otra de Miguel Matamoros o Pepe Sánchez, jazz y son envueltos en la furia del aire, rock and roll y bolero sobrevolando a pesar de la furia y el vacío.

 

 

 

 

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El Huracán Sandy se hace canción

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Una mujer me ha dicho que pasó el ciclón dentro del armario, entre las ropas y las añoranzas pedía a la Virgen de la Caridad del Cobre mientras sentía cómo , una  a una ,  las tejas de fibrocemento se  iban de su techo, como papeles;  se iban,  me dijo, con la  ropa húmeda aún.

 20  días después la gente se suma a la recuperación, el papeleo y las tejas, los hospitales y la humildad o la soberbia, todo en las caras y las energías de los santiagueros. No ha sido fácil, me he encontrado músicos desorientados. ¿Dónde trabajo ahora? Aunque igual otros lugares comienzan a echar luz.

De viaje por la Habana me encontré con Eduardo Sosa quien casi partía hacia su tierra guitarra en mano, solo, pero le han pedido que aguarde.

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Aún así el empeño continúa,  como ya había anunciado anteriormente los santiagueros se han unido para hacer canción el huracán y la esperanza, si en algún tiempo Sindo Garay Escribió la difícil canción El Huracán y la Palma por allá por el 1926, ahora son Alayo, DJ Jigüe, Eduardo Sosa, William Vivanco, Kamerum o Sandrys Romero, entre otros locales,  los que  graban el tema: Vendaval.

Adelanto algunas fotos de estos muchachos a quienes agradezco además y estoy seguro que otros de la tierra de Pepe Sánchez o Compay Segundo también lo harán. Escribo con la esperanza de que aquella mujer de la que hablé, esa que vivió lo terrible de Sandy encerrando su llanto en el armario, también sienta que estos músicos tratan de hacernos llegar un poco de su fe.

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El Vendaval hecho canción

ImagenNi siquiera tengo una foto, quedaron en enviarla lo antes posible, ha  sido Dj Jigüe, el mismo que trabaja con obsesión quien  me ha dado la clave. Los santiagueros hacen una canción a su gente, se llama Vendaval.

Hasta ahora han grabado  algunas cosas: Alain Martínez, una bajista a quien se le puede ver con Fernando Bécquer, Andy Ruival, pianista de Maraca Valle, Sandry , trompetista de Hermanazos y algunos otros.

Entre los vocalistas se cuentan a Alain, el mismo de Cuban Fly, se espera por la llegada de un track que enviará desde Gran Bretaña su compañera de fila , Holly Holden; a ellos deben sumarse William Vivanco, Eduardo Sosa y Kamerum , el de Sentimiento rapero.

Vendaval se llama el tema y tratará de dar ánimo a los cientos de damnificados al paso del huracán Sandy, una ráfaga de dolor y viento que ha dejado a muchos de santiagueros sin techo ni lumbre, en medio de las escaseces.

La tempestad no se llevó mi amor por esta tierra/ me queda un sol y un escudo de montaña,  de sierra/ nado más fuerte aunque mi techo se lo lleve el vendaval.

Ese es el coro del tema musical que los artistas santiagueros ya preparan, Julio César Llamos graba las sesiones para mostrar luego una suerte de making off  de lo hecho por santiagueros para los suyos, quienes vivieron los arrasadores vientos de ese vendaval con nombre de muchacho que no quiere dañar.