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Con Joaquìn Borges Triana. Foto: Gaby

Vivir  detrás de los camiones, de las guaguas nacionales, vivir en esta suerte de incilio que son los municipios implica no poder encontrar casi nunca un lugar en el que suene una música diferente al reggaetón. Si  lo ha logrado, espero por favor anuncio.

Por tales motivos, moverse a la capital es una suerte de traslación en el tiempo. No sé si adelante o viceversa, pero la verdad es en esos viajes donde uno logra al fin escuchar alguna banda, algún cantor,  otra cosa.

Esta vez,  en unos pocos días pude escuchar, al fin a José Luis Estrada (Ex y quizá otra vez Cachibache), William Vivanco y a Real Project. Eso sí, las entradas a los sitios van de los dos a 10 CUC , algo que no juega con los magros bolsillos locales, y menos si se ejerce el periodismo.

Los sitios, desde el Bar Efe (de 23 y F en el Vedado), hasta el Fresa y Chocolate o la Zorra y el Cuervo, son por suerte, lugares donde se ve a gente en pleno disfrute.

Ver y escuchar a Real Project en La Zorra y el Cuervo me hizo sentir afortunado, la propuesta de esos muchachos lo recoloca a uno en  la creencia de que hay un sonido intenso en la isla, que no se acaba nada , que sigue , digamos¨ la buena rumba¨.

A José Luis Estrada  lo vi como no me imaginaba, rodeado de adolescentes que bailaban cada estribillo de su pequeña banda; se acompaña el cantor de saxo, trompeta, bajo, guitarra y percusión y suena , el Jose suena de verdad.

Es placentero hacer viaje y encontrar estas figuras, tener frente a uno la posibilidad de aplaudir estos músicos que siguen en la búsqueda de temas , no pa pegarse , si no por una necesidad espiritual (Y sé que no obstante, hace falta el dinero) pero de tanto trap se nos quiebra ya no la cuenta, sino otra cosa.

A Vivanco, le dedico otro espacio, ya le decía al querido y admirado memorioso Joaquín Borges Triana que es una lástima no acabe de salir todo el material que el bardo cuece solo, a su manera, en un cimarronaje obstinado. Vivanco es un talento excepcional  y tengo fe en que salga al fin su música.

Pero, ya estoy de vuelta en mi provincia. En mi municipio, hubo un momento leve, estropeado por la lluvia en el que pude ver en vivo a Okan Jazz, me parecía un sueño y lo era , el agua nos llevó casi a galope a los premiados en el Jojazz en 2017.

Por eso hago ahora recuento y recuerdo la Breve vida feliz que me tocó, gracias a almas queridas y añoradas como la música que pude escuchar.

 

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