Archive for 26 enero 2015

El planeta de Diana Fuentes

DIANA YROGELIO

Fotomontaje de Yasser Landazuri

Aunque el Cabra la haya sacado del monte, aunque  duerma en su cama de Grammys y le cante sin  cantar los diluvios caribe que nos nacen, aun así yo sigo disfrutando a Diana Fuentes; una cubana, una muchacha de  pequeños pies, de deditos perfectos como plátanos perfectos  y escucho su disco.

Lo hago en casa de Vivanco, un tipo que le hizo insinuarme algo fascinante, escúchaselo en el  onceno track, ella lo dice en una suerte de afro: ¨Y verás  el mar  en mis enaguas¨ qué te oigan los Orishas Dianita.

Este es un disco de Sony, de modo el sonido va de primera, es un fonograma de un  Calle Trece y por tanto se trata de música muy fusionada, que viaja de Cuba a Buenos Aires, de Estados Unidos a Puerto Rico y donde lo mismo se insinúa una soprano que suena la corneta china.

Es un disco de búsqueda, para Diana, otra  porque Descemer nos la puso en el aire y era ¨Amargo pero dulce¨ el pop,  ahora el trillo es otro, más a eso que llaman Música del mundo.

A mí que me maten pero no me  molesta, no encuentro en el Cd la tanta mexicana que le insinúan, sí demasiado ir de un sitio a otro, como queriendo coparlo todo y correr el riesgo de no  encontrar una esencia totalmente  luminosa, que no digo que sea pérdida, repito que sigue siendo la búsqueda de Diana Fuentes, la suya o la de sus productores.

Es un disco a veces de verso hondo, y otras de canción fácil de las que pretender ser hit, colocar en base al bateador, pero esos caminos son caprichosos y a veces  uno se queda ¨mirando cómo caen las hojas ¨y se pierde¨ tratando de encontrara a Dios¨.

De todas formas, los trece tracks que Dianita nos propone en este disco de Sony Music ruedan y dejan el sabor alto de las buenas cosas, Es su segunda salida al ruedo y  una suerte para quienes gustan escuchar buen canto, atinados arreglos y alguna que otra buenísima canción en  un fonograma que intenta ir más allá de  vender y comprar. Por eso me voy a Diana Fuentes, me someto a  sus doctrinas seductoras y les pido a   todo señores vámonos ahí,  entremos al Planeta Planetario de Diana Fuentes

Cuba vs USA. Primer asalto

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Como en uno de esos primeros rounds en que los boxeadores se van estudiando hasta el suspiro trascurrieron los dos días de enero en que los cubanos y los del norte hablarían, cada uno en su espacio, mirando, tirando un jab y otro y el público se ha replegado en sus asientos, pero no era quizá el combate que esperaban.

No sé qué habrán marcado los jueces  en sus tarjetas, sin embargo entendí que la palidez de este asalto era totalmente lógica. No en vano se han evadido tanto tiempo ambos contrarios, tuvieron un pesaje difícil, conferencias de prensa complicadas y largos entrenamientos. Ahora uno espera un golpe que fulmine pero no es tan fácil el asunto, dos buenos peleadores se van a estar vigilando durante toda la pelea y es difícil  encontrar ahí un golpe que acabe antes de tiempo el combate.

La esperanza de los cubanos sigue en pie, pero se ha mellado. Un especialista en la Mesa redonda , decía que el encuentro ha servido para sopesar. Yo creí que la duda era solo nuestra y no, ellos, los que estuvieron en el cuadrilátero tenían sus cuotas de incertidumbre  y por tanto la fe debió ser subida de todo como la nuestra.

Pasado los encuentros muy poco nos llega a la escasez de los nacionales, porque es eso lo que anda en juego, después de dar tanta vida por una idea lo cósico se ha instalado de buena manera en los nacionales, y uno puede decir cuánto quiera, pero solo hay que salir a ver la ropa, el sudor, el juego, el jabón , la cola, el decir de los nacionales para notar que es la cosa , más que el ser lo que impacienta.

Por eso muy poco se nota: algún anuncio de tránsito tecnológico, posibilidad de correo postal… y mucho futuro, y otra vez la jugarreta de los derechos humanos que son pero no son , que  yo sí pero tú no, y esa palabrería que nos ha tenido a los del público siempre bajo una presión incalculable, que debe medirse a vida por escarceo, porque señores somos estos mortales los que estaban endeudados, quienes sufrieron las pérdidas temibles, quienes aun no tienen todo el pan.

Por eso al ver ese primer asalto, pálido, la mayoría se volvió a ver si ya hay popcorn y algunos con miedo,  esa basura capitalista nos puede destrozar las hayacas, otros se fueron al baño, los hay quienes chiflaron, luego se fueron ambos a sus esquinas, los manejadores dan consejos, así termina. Habrá que esperar los otros asaltos, que no son tres,  lo hemos sabido; son doce y el mío tiene que enfrentarse a un invicto Floyd Mayweather, que aun con sus trampas es el más grande y sabe bien los golpes fulminantes, y conoce con quién debe pelear y con quien no, y a todas estas nosotros, los que jamás fuimos a estas lides, ni siquiera sabemos dónde ni cómo se hacen las apuestas. Algo ganaremos digo, antes de llevarme otro pedazo  de lunes a la boca.