Archive for 31 octubre 2017

Enamora el Amor de Haydèe

3997Cualquiera sabe que una Milanés tiene que tocar menos puertas en Cuba, pero igual el camino lleva tropiezos, por eso cuando escuchè a Haydée Milanés (La Habana, 1980) entrar a terreno de Marta Valdés sentí que  la muchacha había encentrado la ruta, lo confirmo ahora que (en el paquete) llegó un disco llamado Amor y la escucho acompañada de su padre.

La he escuchado casi siempre gustoso,  Haydee Milanès es de esas mujeres que uno sigue, pero ahora, ha tocado con toda su humanidad, y no porque venga en buena compañía. Haydée lo hizo, y lo hizo bastante sola; según ha trascendido. En lo que veo escrito sobre el disco Amor, fue ella quien eligió repertorio, arreglò y hasta guió, nada más y nada menos que a Pablo Milanès en las voces.

Hay en el disco  un racimo de canciones de Pablo Milanés. ¿Gran autor? Ni acotarlo, ¿Cantante? Debe haber pocos que sepan decir mejor, pero además esos arreglos minimalistas, de guitarras drums, bajo, alguna otra percusión hacen del disco un hecho solitario en la discografía cubana de este tiempo, con tendencia aparatosa.

El disco Amor parece ser lo justo para las canciones de Pablo, como en un susurro estos dos seres hablan del tiempo, el amor o el desamor, la derrota , la vida …Hay canciones que uno quisiera estuvieran en el  Amor de Pablo y Haydée, pero toda antología, aunque el disco no se jacte de serlo, es una sucesión de abandonos. En 11 tracks puede que no aparezca la verdad , pero aquí, al menos parece existir la de Haydée Milanés, su Amor por su padre, por sus canciones, por la Nueva trova contra la que alguna vez pudo revelarse.

Si en los anteriores discos Haydee buscaba aquí encontró, fue como volver a casa,  ella que se hizo acompañar del ubicuo Raúl Verdecia,Yandy Martínez en el bajo, Yaroldy Abreu en las percusiones y Enrique Plá en la batería, logrò un disco que se deja escuchar sin reproches, de seguido, segundo a segundo, ellos dos, sin alardes y sabemos que el tiempo pasa porque luego de una maravilla surge la otra. El amor de Haydè Milanés me da la idea de que el disco aún tiene algún sentido, no me hace falta hacer un playlist, su fonograma baja completo al alma, como los buenos amores.

 

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A Bayamo por Buena Vista

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Juan Carlos Roque y David Rodrìguez. Fotos: Yàsser Landazuri

No pude ver la ventana donde  Luz Vázquez escuchò por primera vez La Bayamesa, es imperdonable, los camiones dejan poco tiempo entre uno y otro y fui a Bayamo solo a encontrarme con Juan Carlos Roque, a recibir de su mano el texto Como Cuba puso a bailar el mundo.

Me debo esa visita, como me debo ir hasta la tumba de Sindo, pero volverè. Bayamo seduce en mucho sentido. Nos fuimos mi càmara y yo desde la madrugada, recorrer casi 200 kilómetros, en camiones de metales tortuosos imita el sentir del mulo en el abismo, pero uno trepa con la inocencia controlada por el deseo, la gana de conocer y reconocer a grandes de la mùsica cubana, a gentes que escuchò en una radio de onda corta mientras el paìs se discutìa entre la nada y lo poco, por eso nos fuimos, mi camarògrafo y yo, mi amigo Arnoldo Fernández y su esposa,  unos pocos minutos a Bayamo.

Según los conocedores se podrìa llegar a Bayamo desde Santiago de Cuba en dos horas, pero los camiones suelen recoger en el camino y se demoran màs en esas màquinas de ningún confort, de modo que lo nuestro durò casi tres horas de camino, en medio de platanales y tierra sin sembrar, de gente vendiéndolo todo y nada, de hermosas escuelas y cementerios silenciosos con sus trazas de dolor y gris.

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Leyendo un fragmento de Còmo Cuba puso a balilar al mundo de Juan Carlos Roque.

Así que llegamos y tras un leve toque gastronòmico (excepcional en Bayamo)  atravesamos viejas calles cuidadas como pocas hasta Llegar a la Upec, poca gente aún y Juan Carlos Roque saliò al paso, poco tiempo y pasamos contenidos a una memoria para que sonara a Buena vista… la Upec de Granma es acogedora, fue poco tiempo, pero ahí el abrazo sabe a verdad pura, ojalà no pierda colores nunca.

10, 15 minutos, algo màs de la 11 y arrancamos, David Rodriguez Rodriguez iza la palabra, es Compay, Eliades, Omara , Aguaje, Juan de Marcos,  Rubèn …todos ellos y a toda Cuba le gusta entonces bailar, de Alto Cedro a Marcanè, De santiago de Cuba a Bayamo.

Poco tiempo y lo cubano desbordaba el 20 de octubre, estàbamos atrapados entre la presentación de un texto de Abel Prieto y la develación de una estatua de cera a Sara Gonzalez.

Jóvenes de guitarra en mano, un español, otros periodista: Progreso, Rebelde, Radio Bayamo todos en el mismo lugar, el libro de Juan Carlos  Roque enciende la chispa y unos y otros retoman la música cubana, uno es feliz en esa tierra del himno nacional, de la primera canciòn con tintes de cubanìa. Bayamo. Un sitio en Cuba donde por 10 CUC comen ocho personas con firmeza.

El dìa pasa factura. No pude ver la ventana de Luz Vázquez, ni la tumba de Sindo, pero he conocido gente preciosa, he recibido el libro Còmo Cuba puso a bailar el mundo de manos de su autor, leì allí fragmento para el público, esta vez màs que selecto, y he tenido uno de Los mejores días de 2017. Un año que  muestra una pinta horrible, llena de huracanes , terremotos y un tipo que no deja de escupir desde su ventana de Twitter, pero hay estos deslices de lo bello. Uno va a Bayamo y puede abrazar a gente que da la vuelta al planeta para hablarnos de cantores, de discos y entonces sabemos que la felicidad es posible, aunque se vaya , siempre va a volver,  tocar la puerta , como le hizo a estos añosos mùsicos que a los que a los 70 ,80 o 90 años mostraron Còmo Cuba puso a bailar al mundo. Gracias Juan Carlos.

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