Archive for 22 marzo 2018

Un Santiago con el Joaco

kusoCartoon_15217566740327_“Un Santiago 11 años”, pide Joaquín Borges Triana y la muchacha detrás de la madera cuasi ostentosa del Lobby del Hotel San Juan obedece, la dos copas con el líquido de un ámbar profundísimo descansan primero, mientras le hablo al Joaco del disco, aún sin terminar, “13 con Magia de William Vivanco”.

Joaquin parece no escuchar, tira las manos y ensarta la copa para que brindemos, el alcohol baja al alma como al pasto el rocío, lo juro,es una delicia, y el Joaco comienza su disertación ya no sobre Vivanco, sino sobre José Aquiles, Felipón, Sosa, Ordás o incluso sobre Eduardo Ramos, cuya muerte nos sorprendiera en pleno festival.

He estado en otras versiones del Pepe Sánchez, pero jamás tanto en las entrañas de la bestia. Es esta una obra que le cuesta a Eduardo Sosa salud, vida. Tanto le vi en trance que lo dejé tranquilo casi todo el tiempo.

Como el propio Joaquín ya escribió en Juventud Rebelde, el Pepe Sánchez fue una muy buena propuesta. Santiago se abrió otra vez a las canciones de Tony Avila, Pepe Ordás, Adriana Assef, el trío Palabras, Los Jóvenes Clásicos del Son, El Septeto Santiaguero y a muchos otros bardos que aquí y allí dejaron sus canciones

En este festival, en el que Lino Betancourt volvió a poner la palabra, su admiradísima palabra, el propio Joaquín mostró varias canciones dedicadas al Moncada y también, como  siempre hace, sorprendió por su madera de investigador incansable.

El Pepe Sánchez nos llevó a algunos a pensar por ejemplo en cómo Annie Garcés lidiará con la decisión de arropar un repertorio futuro; tiene ante sí  la disyuntiva de ser aceptada por una juventud demasiado salpicada de mercado y un grupo de grandes canciones que no entrarían en un campo donde lo que importa precisamente es lo vendible, pero la muchacha, sabe decir, estremecer que es bastante.

Eso si, en otros años me gustaría ver más a los bisoños, santiagueros o no y sé que es pedir bastante, los presupuestos se aprietan y se hace complicado tener a tanta guitarra joven en la tierra de Sindo, pero es mi sueño.

De eso hablaba también con Joaquín Borges Triana, los dos acodados a la barra, con su madera pulida y pasadas ya las dos horas, cuando fue imposible seguir el ritmo avasallador del Santiago reserva y pasamos al ¨agua de cebada¨ como suele bromear este hombre, uno de los tipos más lúcidos que he conocido, un hombre que parece invidente y que sin embargo en cada reencuentro termina enseñando “la luz bróder, la luz”.

 

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Descemer. No puedo ser feliz

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Con Taimì Escobar en el abrazo

El cantante me mira otra vez enojado y me dice: ¨No saben na´ Rogelio¨. Porque le hablo de cuanto le ha ido pa´ arriba a Descemer Bueno en las redes. Lo trato de convencer,  le digo que somos de alguna manera resistencia, que hacemos una música marcada por el sentir, la esencia del pueblo y me reta ¨. Dime, ¿Qué como hoy en mi casa?

Què se yo, vivir en lo profundo tiene penas que se agolpan unas a otras y sale el rosario de asuntos, a cultura cada vez le bajan más el presupuesto, trabajar para un músico es cada vez más complejo. Al interior no hay bares como el de  F en el Vedado o los otros que proliferan , como La Botija en Trinidad .Noooo. Hay que ir a cultura a ver si su programador le da por entender  o tiene dinero y, de vez en cuando poner tres mil pesos en la gorra : Coopere con el  programador cubano.

El músico de marras es un sonero y me ha dicho que está preparando unos reggaetones ¨Que  sì, los grabo aquí por pocos pesos y si se pega uno trabajo en cualquier lugar con dos muchacho, en la orquesta cada vez es peor” . Siento que he contado esta historia otras veces y así es. La música popular, la del interior, como fue alguna vez la de Corona o Miguel Matamoros;  no tiene respiro y por eso, coincidimos al menos en ese punto. Hay que hacer algo.

En vez de tantos dimes y diretes habría que entrar de lleno en lo que sucede a los músicos. Muchos se han tenido que ir a Varadero, a La Habana vieja a repetir chan chanes que  son patrimonio pero sus intereses reales no  los sostienen. Sì,  Colibrí o Bis Music o la Egrem hacen algo, pero, ¿ a cuántos pueden ayudar? ¿Ayuda la ayuda?

Descemer vende, estos músicos locales NO. Descemer habla desde su realidad. Ya su música no responde a mis intereses. Yo prefiero su obra anterior, al Santiago que èl reverencia, pero, no Obstante , hace falta el dinero y por el camino que vamos los músicos locales pierden los últimos cartuchos. Ahí es donde Descemer tiene razón, al fin y al cabo hemos dejado al mercado asomar su cabeza, pues ahí están las reglas. O vendes o te fundes. Y si no,  bajen un poco la mirada a lo hondo, miren la vida de estos músicos locales y verán que la soledad les enferma el alma, que el invierno , llega a sus ventanas. Y así ladies and gentleman .¨ No puedo ser feliz ¨