Archive for 14 septiembre 2017

El Palòn divino, Freud y la empresa socialista

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Foto: Yasser  Landazuri

Leonardo Acosta sostiene que un hit musical llega cuando se le da al público lo que esperaba, según esta teoría millones de nacionales necesitaban que el reggaetonero Yosvany Sierre Hernàndez  dijera sus palabras y ahora la adoptan como discurso y la verdad el Palón Divino, esa pieza de ritmo pegadizo y monotonía estrepitosa, incoherente, obscena;  se escucha en todas partes, casi todo el tiempo.

A mí en lo particular me importara poco si no fuera porque los seguidores de Chocolate han  hecho ubicuo el tema. Una cosa es que le guste al médico el Palón… y otra que lo saque en la consulta, que le guste al guagüero y lo plante  en los pasillos del ómnibus, que lo prefiera el maestro y lo explique en su clase. El Palòn… y ese señor que lo creara, señores , en su lugar.

Descuartizar la pieza no  tendría mucho sentido, repito,  no me espanta , si està el Palòn incluso en un carro soviético y hasta rojo es porque ese chofer està absolutamente identificado con la pieza en cuestión y el director de la empresa o no lo sabe o cree que es lo normal. Quizà sucede que un sector quiere arremeter y lo hace de esa manera.

Puede que el hecho responda a lo que Freud llama el malestar en la cultura, ese cerco que nos impone todo cuando coloca orden a la sociedad, segùn la teoría somos unos neuròtuicos quienes no nos atrevemos a salir de lo impuesto y el sexo, segùn Freud es la peor y màs fuerte de las limitaciones.

Pues de ser asì esta gente encontrò el mejor himno para ir contra la cultura: ¨Soy negro, soy feo, pero soy tu asesino… Tu me llamas pa Ch…¨ lo dice un par de muchachos quienes en un coche llevan pasajeros. Les da igual si va una señora de una u otra religión, si va una niña de cinco años (que por cierto, lo bailaría ), da igual. Nadie puede detener ese Chocolate demasiado amargo para unos, divino para miles.

Pareciera que es consensuado, una complicidad general,  no entiendo por què razòn sigue ese hombre diciendo su sarta de cosas en todas partes, casi a cualquier hora, incluso en un camiòn soviético rojo de una empresa estatal socialista.

No creo que haya que prohibir, ese gènero surge porque hay quien lo requiere, lo paga , lo consume. Hablo de que no necesito el tal Palòn… en todas partes, a toda hora, ademàs como diría  el profesor argentino  Osvaldo L. Delgado ¨Incluso Freud va a formular que forzar a los individuos a ser mejores que lo que su naturaleza le permite, lleva a lo peor.

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Allá voy, el nuevo disco de Eduardo Sosa

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Foto de Ivàn Soca

¨Imagen protectora de mi vida, emblema de pureza y salvación…¨ A capella, solo la potente voz de Eduardo Sosa …¨ Hoy protege una vez más a quien te pide…¨, Dice el cantor en aquella pieza de Sindo Garay, como ha acostumbrado a su público, sin más instrumento que su voz . Asì abre el nuevo disco de Eduardo Sosa.

Allá voy se llama el fonograma, sin fecha conocida de presentación, con 12 tracks donde la canción amatoria es el hilo conductor, textos hermosos, cuidados, sin alardes, arropados con un formato pequeño pero efectivo.

Este disco es de alguna manera desquite. Eduardo Sosa, retoma viejos títulos : Acariciando vidrieras, Yo te encontrè o Santiaguera y los recoloca, si estos temas grabados en 2001 sonaban algo aparatosos, con instrumentaciones y energías muy fuertes ahora se acomodan. Eduardo Sosa, lo ha dicho : ¨siento que no tengo que demostrar nada, solo quiero compartir mis canciones.¨ Y lo cumple.

Quizà el futuro sea para el trap y el reggaetòn, yo tengo ganas de creer que habrà espacio para estas canciones, de guitarra sola a veces, de arreglos de cuerdas, acercamientos al son, al jazz; de versos de Martì y lo màs tradicional haciendo alusiònal hoy rotundo. Discos donde se logra sostener el encuentro con talentos como el de Raúl Verdecia o Emilio Vega. Quiero jurar que no porque haya escrito junto a Eduardo Sosa dos de los temas del disco me guìe solo la pasiòn. Escribo lo que me dicta el hecho de haber escuchado y sentir. Con toda la imparcialidad que puede aparecer tras el estremecimiento.

Si busca un fonograma para la ternura, el abrazo, la nostalgia, la adolescencia que irrumpe en la madurez y trastoca, el dolor derramado en algún verso, si busca un disco para repensar las finuras humanas es este. Eduardo Sosa desgrana su poética y recuerda que tambièn està hecho de canciòn romàntica, esa simiente que en Cuba es inevitable.

Pero el bardo no se detiene ahí, si abre hablando de la Virgen de la Caridad del Cobre cierra con Martì, se mezclan en el disco amor, patria, canciòn, de modo que hay en Allà voy un Sosa amoroso que no olvida, no puede, las trazas del país donde ha tenido la paz, el delirio, el dolor o el  sobrecogedor abrazo de una muchacha. Lo he dicho, ignoro la fecha en que se publicarà el disco, tuve la suerte de escucharlo antes que otros. En la radio , quizà no lo coloquen todo lo que debieran . Yo le advierto que es una pieza digna de tener en los oìdos y en el alma. Ya lo hice y al terminar estas letras siento el deseo de volver, casi sin remedio. Allà voy.