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El Palòn divino, Freud y la empresa socialista

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Foto: Yasser  Landazuri

Leonardo Acosta sostiene que un hit musical llega cuando se le da al público lo que esperaba, según esta teoría millones de nacionales necesitaban que el reggaetonero Yosvany Sierre Hernàndez  dijera sus palabras y ahora la adoptan como discurso y la verdad el Palón Divino, esa pieza de ritmo pegadizo y monotonía estrepitosa, incoherente, obscena;  se escucha en todas partes, casi todo el tiempo.

A mí en lo particular me importara poco si no fuera porque los seguidores de Chocolate han  hecho ubicuo el tema. Una cosa es que le guste al médico el Palón… y otra que lo saque en la consulta, que le guste al guagüero y lo plante  en los pasillos del ómnibus, que lo prefiera el maestro y lo explique en su clase. El Palòn… y ese señor que lo creara, señores , en su lugar.

Descuartizar la pieza no  tendría mucho sentido, repito,  no me espanta , si està el Palòn incluso en un carro soviético y hasta rojo es porque ese chofer està absolutamente identificado con la pieza en cuestión y el director de la empresa o no lo sabe o cree que es lo normal. Quizà sucede que un sector quiere arremeter y lo hace de esa manera.

Puede que el hecho responda a lo que Freud llama el malestar en la cultura, ese cerco que nos impone todo cuando coloca orden a la sociedad, segùn la teoría somos unos neuròtuicos quienes no nos atrevemos a salir de lo impuesto y el sexo, segùn Freud es la peor y màs fuerte de las limitaciones.

Pues de ser asì esta gente encontrò el mejor himno para ir contra la cultura: ¨Soy negro, soy feo, pero soy tu asesino… Tu me llamas pa Ch…¨ lo dice un par de muchachos quienes en un coche llevan pasajeros. Les da igual si va una señora de una u otra religión, si va una niña de cinco años (que por cierto, lo bailaría ), da igual. Nadie puede detener ese Chocolate demasiado amargo para unos, divino para miles.

Pareciera que es consensuado, una complicidad general,  no entiendo por què razòn sigue ese hombre diciendo su sarta de cosas en todas partes, casi a cualquier hora, incluso en un camiòn soviético rojo de una empresa estatal socialista.

No creo que haya que prohibir, ese gènero surge porque hay quien lo requiere, lo paga , lo consume. Hablo de que no necesito el tal Palòn… en todas partes, a toda hora, ademàs como diría  el profesor argentino  Osvaldo L. Delgado ¨Incluso Freud va a formular que forzar a los individuos a ser mejores que lo que su naturaleza le permite, lleva a lo peor.

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La mùsica cubana despuès del reggaeton d.r

Daddy Yankee Ft. Lil Jon, Noriega, Pitbull - Gasolina Remix

El son, el changüí, el nengòn, la trova, la timba … sufren una ¨gripe¨ cuasi mortal. Partamos de un hecho simple, ni en la era antes del  reggaetòn (a.r) el mayor compositor de música popular bailable cubana de los ùltimos tiempos, Juan Formell,  logrò un solo hit internacional y pegaba todos sus discos, casi todos sus temas en Cuba.

Ahora, en la era (d.r) el sonido  cambiò de manera rotunda, como ha ido cambiando todo. En solo 30 años los teléfonos dejaron de ser unos aparatos enormes a los que había que discar o echarles monedas y pasaron a ser pequeños objetos en los que llevamos la biblioteca, la discoteca, el radio, películas, càmaras de video o fotográficas y de querer, y tener dinero, llamaríamos a Kirguistán a Australia o el Salvador. Así de rotundo también cambiò el sonido y la forma de crearlo.

Hoy Gente de Zona solo necesita un hombre con una computadora para componer y exponer su éxito en todo el mundo, más éxito que la decena de músicos que cuenta Van Van, La Revè o  la historia de La Aragón. A Alexander Delgado ninguna falta le hace tener la trompeta de Alexander Abreu.

Ninguno de nuestros directores de orquestas  con sus rastras llenas de instrumentos costosos es más popular que el dúo Gente de Zona.

Todos ellos corren el riesgo terrible de la rotura de un piano, una guitarra que en medio del concierto transmita corrientazos al músico y un largo etcètera.

Gente de Zona solo necesita un hombre con una computadora y los audios, nada más. Todo el equipaje del éxito de Gente de Zona cabe en una mochila.  Van Van , Alexander Abreu, Manolito Simonet o La Aragòn necesitan de una guagua repleta y hasta camiones para llevar toda la parafernalia al uso.

Sume que a Alexander Delgado, cito el ejemplo màs visible,  no estudiò quince años un instrumento, ni educó su voz en ninguna escuela. Cambió el tiempo, el sonido, el modo de orquestar y manda el mercado. Hasta las tiendas de discos son prescindibles. Hoy las canciones también se pueden comprar con el citado teléfono.

No hay remedio señores el mundo giró rápido y la inercia pasa factura.  Es siglo XXI, vivimos la era d.r  y ya no se escriben cartas, la música igual ha cambiado, nos queda defender la patria de la canciones desde una ¨trinchera¨ complicada. Hay  que sacar bien la pasión, hacer con rigor los sones, cantar para pocos en rincones y cafés , en bares posibles y esperar a ver si vuelve la moda, si el mercado sorprende. Si se puede levantar cabeza en la era d.r.

 

Hasta que se seque el reggaetòn

de niño los viejos me compraron un Porfiao./véase un muñeco vacío de lenguaje, que lleva/ el contrapeso en la base y que golpeado con/fuerza hacia cualquier dirección, siempre/termina por estar derecho.

Oscar Cruz

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Por mucho intento de aplastar al reggaeton este sube, más de15 años y ahí está indómito, como los insectos, sobrevive. Raquel Z Rivera lo alertaba. No tiene muerte segura el género, por mucho que se avizorara su desaparición ahí le tenemos, como el porfiao.

Se dice que es la única música luego del mambo que ha hecho un verdadero crossover, se ha instalado en varias lenguas, varias naciones culturales y sigue. La Gasolina de Daddy Yankee fue el detonante, era 2004 y el reggaetón asomó el rostro y ahí está, tan visible.

El reggaetón parece ser un género transnacional, se suman Panamá y Puerto  Rico como padres de la criatura, pero las esencias jamaiquinas y norteamericanas son evidentes. Cuba lo asumió por el oriente cubano, dicen especialistas. Candyman aparece como el hombre que lo lleva a la capital cubana, lo coloca en los bici taxis, pasa a las fiestas adolescentes y de ahí a todo sitio imaginable.

Como a la timba al reggaetón se le marca como agresivo contra la mujer, marginal, obsceno y tantos otros calificativos y aun cuando sea cierto la música no es causa sino necesidad de un grupo que se siente representado. No hay reggaetón porque lo auspicia ninguna institución sino la gente misma.

Se habla de un pánico moral y es comprensible, el desdén de los reggaetoneros por las normas se hace explícito en sus presentaciones, sus maneras: hablan de sexo , dinero y fama. En el lenguaje del barrio porque así es la cuadra, así andan los muchachos, así pintan su realidad.

Otros cambian el lenguaje para tratar de lograr apoyo institucional que pocos han logrado, mientras algunos muy controvertidos reggaetoneros entran en certámenes de rango internacional.

Coincido con Joaquín Borges Triana en que prohibir no trae orden sino entronización de lo proscrito, además como diría Rufo caballero: ¨ Nos pasamos la vida tratando de detectar dónde está lo vulgar en la cultura popular. Lo vulgar, lo escatológico, el límite, los bordes, son partes naturales de la cultura¨.

Por más que echemos al reggaetón a un lado, vuelve, como el porfiao, se coloca en la cabeza quieras o no. Se  ha dicho que los ¨menos cultos¨ están seguros de cuánto quieren, mientras los medianamente  informados y educados dudan. Emilio Ichikawa dijo alguna vez que de la enajenación se sale pero de la obscenidad no.

Yo me reúno en el parque con los muchachos y me sorprendo con ellos, prefiero a Serrat o a Spinetta, siento que mi verdad la dijeron ya los Habana Abierta pero les escucho a estos reggaetoneros que se debaten entre ser aceite o agua, tener o no tener y sin apoyo alguno hacen sus proyectos, lo lanzan a las redes y tienen su público.

Hoy  apuntan a ser la nueva música bailable cubana. Sin remedio, ahí está el reggaetón nos guste o no su espuma. Eso sí, cuando hablo con los muchachos me doy cuenta de que no hay en ellos mucho de lo dado en el aula, en los medios, en las revistas nuestras tan elitistas.

Es tema cuasi manido, pero las posturas siguen, se insinúan prohibiciones sin entender y los reggaetoneros parecen repetir aquello de Oscar Cruz: ¨si quieres comprobar cómo me enderezo/ golpea mi cabeza.¨

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Leer a Cuba en las “Cartas de una madre”

cartasEn el 1992 conocí a un hombre que no tenía para el almuerzo y  se comió  a su perro. Eran  años sin comida, sin medicina, sin libros  donde un radio podía ser  el único acompañante.

Juan Carlos Roque García no ha encontrado un carnívoro sino lo contrario, una historia de amor, una saga que vale la pena tener entre los textos queridos. Ha encontrado un radio, una madre en la Cuba de los noventa, un hijo que se larga tras su deseo, su destino y con la patria dentro.

El radio es quien inicia todo, Cuba, lo dice el libro es una de las naciones que más cartas enviaba a la emisora mundial de Holanda. Lo sabe Roque, un periodista que por 18 años hizo allí su trabajo y, día tras día, leía las necesidades, las añoranzas de gente que desde miles kilómetros emite esas misivas. Olga Villegas vive en La Habana, tiene el televisor roto. Pocas veces llega el agua a su apartamento en La Habana Vieja, está sola, uno de sus dos hijos fue a exponer fuera y decidió radicarse después en Estados Unidos.

Un radio soviético es la única compañía de esta mujer octogenaria; por eso busca, en medio de los apagones, la luz que le trae su radio y domingo tras domingo escribe cartas a Frank León, su hijo. En ellas la mujer describe su existencia, su relación con los amigos y los de Frank, el modo en que el país vive la más temible crisis imaginable.

“Cartas de una madre” logra agrupar varias esencias de Cuba: la emigración, el periodo especial, la relación madre – hijo, la radio.

En el texto se pueden encontrar las vivencias de momentos fundamentales de Cuba como el 10 de junio de 2012 con la ratificación mediante plebiscito del contenido socialista de la Constitución de la República de Cuba, la aparición de la Neuritis o el ascenso de Roberto Robaina a ministro de Relaciones Exteriores.

Los grandes acontecimientos sumados a la vida de Olga y su hijo: exposiciones de él, carencias y trámites imposibles de ella, la lejanía, el dolor, la imposibilidad de encontrarse y en medio de todo la radio. El periodista que logra unir a esa familia atravesada por la circunstancia, el agua y la historia.

Son poco más de 300 páginas con cartas de una mujer de 84 años a su hijo que vive en la orilla opuesta, son los abrazos imposibles nacidos en la tierra de Félix B Caignet, un radio Selena y la idea de no regresar que tiene un hijo.

Son misivas de una madre cubana escritas desde La Habana vieja y en pleno periodo especial. Trazas de pena y amor, de dolor y esperanza. Un libro para entender un país con su gran historia, sus errores y sus aciertos, pero no con la frialdad de un acumulador de datos. Es la vida escrita por Olga Villegas, una mujer que jamás perdió la fe y pudo reencontrarse con su hijo a través de las letras y de la radio.

Miren a Paco cará

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Para Alegrías de sobremesa nada ha sido más duro que el tiempo. Poco a poco Alegrías… se ha puesto tan triste que duele, y es que se le mueren, se le van, se le pierden  los personajes y no hay cómo encontrar sustitutos.

Ahora se va Reinaldo Miravalles, que no era solo Melecio, era un cubanazo a quien había que poner freno porque te robaba el protagónico, te dejaba casi en cero de tanto don, que lo mismo era un viejo verde, un agente de la Cia o un trotamundos. Ese viejo era casi Dios.

En Alegrías…  Reinaldo Miravalles hacía junto a Enrique Arredondo, Idalberto Delgado, y Aurora Basnuevo  un cuarteto simpar. Bajo la pluma de Alberto Luberta estos actores y actrices se despachaban cualquier emisión. Las disputas del guajiro con Arredondo eran de campeonato y se notaba que entre ellos había una suerte de contrapunteo salido del guión, con morcillas de parte y parte.

Melecio era de los guajiros enamorados y rabiosos a quien había que tratar con cuidado, porque sacaba el machete, siempre con dinero pero de cartera escondida en los mismìsimos zapatos, un arquetipo ùnico, porque su guajiro no era de burla.

Ya hace mucho no estaba. Alegrìas de sobremesa  lo perdió antes, Melecio se había ido , ahora abandona el terreno también su creador,  Reinaldo Miravalles , ese cubano que es una suerte haber tenido en nuestro team, aquel que daba vida y mil risas con sus ocurrencias, con aquel tono suspicaz con el que anunciaba: ¨ Maria les manda muchos recuerdos, y pregunta cuàndo van a ir pod casa¨, o aquella manera con que en la mismísima casa de Rita le decìa en tono burlòn a su esposo : ¨Miren a Paco Carà¨, y este luego de todo el show se quejaba: ¨ Que gente caballero, pero què gente…¨ y hacían a Progreso reinar en toda la isla. Adiòs maestro, descanse en paz.

Levis Aliaga màs bueno que el pan

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Levis Aliaga debe haber escrito algunas de las mejores canciones  de los 90 en Cuba. Guajiras casi perfectas donde se habla de graneros, donde la ciudad; esa trampa,  desaparece y son el campo, los ríos o los cañaverales los sitios para el abrazo, el amor tendido ante cada letra, casi de manera natural.

Nacido en 1972 Aliaga fue uno de los miembros del Trío Enserie, ese ensamble  que retomó una tradición bien asentada en Cuba y la recolocó en los 90, porque si bien Los Matamoros o TaiCuba dejaron su sonido, Enserie hizo renacer el trío. Fue difícil que llegaran a los medios,  grabaron un disco que apenas tuvo difusión, algo alejado del sonido que lograban en sus presentaciones,  pero los que suelen ir más allá quedaron prendados, sin dudas de este sonido.

En Enserie Aliaga aportó un gran trozo de ternura. Hay en Cuba la posibilidad  real de ir a extremos en la música  (bueno en otras cosas también), pero en el sonido es muy palpable. En el Trío Enserie , la tranquilidad amorosa de Aliaga se unía a ese showman trovadoresco que es Roly Berrìo, quien merece capítulo aparte.

Levis Aliaga pertenece a ese grupo de autores que estudió en Los pedagógicos en los que cabe sumar a Kachibache, Athanai , Eaduardo Sosa y otra pléyade de autores que de festival en festival, de curda en curda  fueron armando sus carreras y canciones donde muchos mojamos los sueños.

Le recuerdo ahora a Levis porque la última vez lo supe en España , con dos discos: Más bueno que el pan y Parece un aguacero, ya  estaba desecho el Trío Enserie.  Los de esta isla le perdemos rastro. A Levis que escribía versos tranquilos, amorosos y llenos de campo, aquello de que ¨… si te mudas de aquí cambio de arrozal, si eres pez no cazo por el rio…”

Levis que miraba la luna encerrada en el agua, cuando aquellos 90 despotricaban contra nosotros, con tantas caídas y aquel hombre te decía: “nada habrá para el pobre que no ande…”  Aliaga que ayudó a muchos a entender la canción, su canción y terminó borrándose. Debe ser que verdad murió el girasol de la montaña. Si lo ven díganle que le echamos de menos a sus canciones. No importa que haya malos en su corazón. Vuelve bròder, quizá limpien  el granero  y se convierta en casa de mujer.

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Leonardo yo también escucho esa descarga

indicePara Susan Thomas, que le quería bien

Un día me voy a morir de cualquier cosa, de una sanción, de zika, de un chivatazo, de un buen palo, de la emoción (este país arrebata), de una canción rotunda, de tanta Claudia hermosa, de no sé qué… pero lo que es bien serio es que un día entro en la caja de anacahuita y el adiós estará en amigos, en los hijos, en esa mujer que me ha amado tanto, pero aún estoy , y solo puedo decir adiós a otro de esos tipos que admiro tanto.

Se murió Leonardo Acosta, que claro está tiene sus detractores pero a mí, en Cable a Tierra un programa que él me ayudó a construir, el dolor me estremece. Lo descubrí tarde, con aquella primera “Descarga de Jazz”, sin fotos, no la edición moderna, y luego lo fui encontrando en sus contradicciones con el más pinto. Acosta, tenía paz con muy pocos, solo con su búsqueda de una verdad que lo llevaba a dilucidar sus “disgustos” con la banda de Benny Moré, su modo de negar la paternidad del bolero dada a Pepe Sánchez. Ni a Jorrìn dejó paz porque, según él, no inventó el Chachachá, diría; o que los complejos genéricos eran un soberano disparate.

Leonardo tenía esa voz que uno se niega a dejar de escuchar, y es que no solo escribía, ese hombre estuvo en las grandes: digamos Banda Gigante de Benny Moré, Grupo de Experimentación Sonora del Icaic o Irakere.¿ Qué más pedir ?: ese tipo con su saxo ya vivía, que no era un grande en eso, ya lo han dicho pero estuvo ahí, viendo al Benny que… a Emiliano Salvador o Silvio que… a Chucho… Se va, quedan ahí sus libros, su premio nacional de literatura y de música.

Esa partida duele, y uno dice adiós a sabiendas de que un día también va a morir de cualquier cosa, pero antes, si disfruta los asuntos bellos, profundos, cubanos se habrá leído a Leonardo Acosta , una de esas pocas personas que realmente merecen llamarse maestros, le digo adiós y vuelvo a sus textos, a su eterna “Descarga cubana de jazz”.