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Hasta que se seque el reggaetòn

de niño los viejos me compraron un Porfiao./véase un muñeco vacío de lenguaje, que lleva/ el contrapeso en la base y que golpeado con/fuerza hacia cualquier dirección, siempre/termina por estar derecho.

Oscar Cruz

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Por mucho intento de aplastar al reggaeton este sube, más de15 años y ahí está indómito, como los insectos, sobrevive. Raquel Z Rivera lo alertaba. No tiene muerte segura el género, por mucho que se avizorara su desaparición ahí le tenemos, como el porfiao.

Se dice que es la única música luego del mambo que ha hecho un verdadero crossover, se ha instalado en varias lenguas, varias naciones culturales y sigue. La Gasolina de Daddy Yankee fue el detonante, era 2004 y el reggaetón asomó el rostro y ahí está, tan visible.

El reggaetón parece ser un género transnacional, se suman Panamá Puerto  y Rico como padres de la criatura, pero las esencias jamaiquinas y norteamericanas son evidentes. Cuba lo asumió por el oriente cubano, dicen especialistas. Candyman aparece como el hombre que lo lleva a la capital cubana, lo coloca en los bici taxis, pasa a las fiestas adolescentes y de ahí a todo sitio imaginable.

Como a la timba al reggaetón se le marca como agresivo contra la mujer, marginal, obsceno y tantos otros calificativos y aun cuando sea cierto la música no es causa sino necesidad de un grupo que se siente representado. No hay reggaetón porque lo auspicia ninguna institución sino la gente misma.

Se habla de un pánico moral y es comprensible, el desdén de los reggaetoneros por las normas se hace explícito en sus presentaciones, sus maneras: hablan de sexo , dinero y fama. En el lenguaje del barrio porque así es la cuadra, así andan los muchachos, así pintan su realidad.

Otros cambian el lenguaje para tratar de lograr apoyo institucional que pocos han logrado, mientras algunos muy controvertidos reggaetoneros entran en certámenes de rango internacional.

Coincido con Joaquín Borges Triana en que prohibir no trae orden sino entronización de lo proscrito, además como diría Rufo caballero: ¨ Nos pasamos la vida tratando de detectar dónde está lo vulgar en la cultura popular. Lo vulgar, lo escatológico, el límite, los bordes, son partes naturales de la cultura¨.

Por más que echemos al reggaetón a un lado, vuelve, como el porfiao, se coloca en la cabeza quieras o no. Se  ha dicho que los ¨menos cultos¨ están seguros de cuánto quieren, mientras los medianamente ¨ informados y educados dudan. Emilio Ichikawa dijo alguna vez que de la enajenación se sale pero de la obscenidad no.

Yo me reúno en el parque con los muchachos y me sorprendo con ellos, prefiero a Serrat o a Spinetta, siento que mi verdad la dijeron ya los Habana Abierta pero les escucho a estos reggaetoneros que se debaten entre ser aceite o agua, tener o no tener y sin apoyo alguno hacen sus proyectos, lo lanzan a las redes y tienen su público.

Hoy  apuntan a ser la nueva música bailable cubana. Sin remedio, ahí está el reggaetón nos guste o no su espuma. Eso sí, cuando hablo con los muchachos me doy cuenta de que no hay en ellos mucho de lo dado en el aula, en los medios, en las revistas nuestras tan elitistas.

Es tema cuasi manido, pero las posturas siguen, se insinúan prohibiciones sin entender y los reggaetoneros parecen repetir aquello de Oscar Cruz: ¨si quieres comprobar cómo me enderezo/ golpea mi cabeza.¨

Leer a Cuba en las “Cartas de una madre”

cartasEn el 1992 conocí a un hombre que no tenía para el almuerzo y  se comió  a su perro. Eran  años sin comida, sin medicina, sin libros  donde un radio podía ser  el único acompañante.

Juan Carlos Roque García no ha encontrado un carnívoro sino lo contrario, una historia de amor, una saga que vale la pena tener entre los textos queridos. Ha encontrado un radio, una madre en la Cuba de los noventa, un hijo que se larga tras su deseo, su destino y con la patria dentro.

El radio es quien inicia todo, Cuba, lo dice el libro es una de las naciones que más cartas enviaba a la emisora mundial de Holanda. Lo sabe Roque, un periodista que por 18 años hizo allí su trabajo y, día tras día, leía las necesidades, las añoranzas de gente que desde miles kilómetros emite esas misivas. Olga Villegas vive en La Habana, tiene el televisor roto. Pocas veces llega el agua a su apartamento en La Habana Vieja, está sola, uno de sus dos hijos fue a exponer fuera y decidió radicarse después en Estados Unidos.

Un radio soviético es la única compañía de esta mujer octogenaria; por eso busca, en medio de los apagones, la luz que le trae su radio y domingo tras domingo escribe cartas a Frank León, su hijo. En ellas la mujer describe su existencia, su relación con los amigos y los de Frank, el modo en que el país vive la más temible crisis imaginable.

“Cartas de una madre” logra agrupar varias esencias de Cuba: la emigración, el periodo especial, la relación madre – hijo, la radio.

En el texto se pueden encontrar las vivencias de momentos fundamentales de Cuba como el 10 de junio de 2012 con la ratificación mediante plebiscito del contenido socialista de la Constitución de la República de Cuba, la aparición de la Neuritis o el ascenso de Roberto Robaina a ministro de Relaciones Exteriores.

Los grandes acontecimientos sumados a la vida de Olga y su hijo: exposiciones de él, carencias y trámites imposibles de ella, la lejanía, el dolor, la imposibilidad de encontrarse y en medio de todo la radio. El periodista que logra unir a esa familia atravesada por la circunstancia, el agua y la historia.

Son poco más de 300 páginas con cartas de una mujer de 84 años a su hijo que vive en la orilla opuesta, son los abrazos imposibles nacidos en la tierra de Félix B Caignet, un radio Selena y la idea de no regresar que tiene un hijo.

Son misivas de una madre cubana escritas desde La Habana vieja y en pleno periodo especial. Trazas de pena y amor, de dolor y esperanza. Un libro para entender un país con su gran historia, sus errores y sus aciertos, pero no con la frialdad de un acumulador de datos. Es la vida escrita por Olga Villegas, una mujer que jamás perdió la fe y pudo reencontrarse con su hijo a través de las letras y de la radio.

Miren a Paco cará

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Para Alegrías de sobremesa nada ha sido más duro que el tiempo. Poco a poco Alegrías… se ha puesto tan triste que duele, y es que se le mueren, se le van, se le pierden  los personajes y no hay cómo encontrar sustitutos.

Ahora se va Reinaldo Miravalles, que no era solo Melecio, era un cubanazo a quien había que poner freno porque te robaba el protagónico, te dejaba casi en cero de tanto don, que lo mismo era un viejo verde, un agente de la Cia o un trotamundos. Ese viejo era casi Dios.

En Alegrías…  Reinaldo Miravalles hacía junto a Enrique Arredondo, Idalberto Delgado, y Aurora Basnuevo  un cuarteto simpar. Bajo la pluma de Alberto Luberta estos actores y actrices se despachaban cualquier emisión. Las disputas del guajiro con Arredondo eran de campeonato y se notaba que entre ellos había una suerte de contrapunteo salido del guión, con morcillas de parte y parte.

Melecio era de los guajiros enamorados y rabiosos a quien había que tratar con cuidado, porque sacaba el machete, siempre con dinero pero de cartera escondida en los mismìsimos zapatos, un arquetipo ùnico, porque su guajiro no era de burla.

Ya hace mucho no estaba. Alegrìas de sobremesa  lo perdió antes, Melecio se había ido , ahora abandona el terreno también su creador,  Reinaldo Miravalles , ese cubano que es una suerte haber tenido en nuestro team, aquel que daba vida y mil risas con sus ocurrencias, con aquel tono suspicaz con el que anunciaba: ¨ Maria les manda muchos recuerdos, y pregunta cuàndo van a ir pod casa¨, o aquella manera con que en la mismísima casa de Rita le decìa en tono burlòn a su esposo : ¨Miren a Paco Carà¨, y este luego de todo el show se quejaba: ¨ Que gente caballero, pero què gente…¨ y hacían a Progreso reinar en toda la isla. Adiòs maestro, descanse en paz.

Levis Aliaga màs bueno que el pan

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Levis Aliaga debe haber escrito algunas de las mejores canciones  de los 90 en Cuba. Guajiras casi perfectas donde se habla de graneros, donde la ciudad; esa trampa,  desaparece y son el campo, los ríos o los cañaverales los sitios para el abrazo, el amor tendido ante cada letra, casi de manera natural.

Nacido en 1972 Aliaga fue uno de los miembros del Trío Enserie, ese ensamble  que retomó una tradición bien asentada en Cuba y la recolocó en los 90, porque si bien Los Matamoros o TaiCuba dejaron su sonido, Enserie hizo renacer el trío. Fue difícil que llegaran a los medios,  grabaron un disco que apenas tuvo difusión, algo alejado del sonido que lograban en sus presentaciones,  pero los que suelen ir más allá quedaron prendados, sin dudas de este sonido.

En Enserie Aliaga aportó un gran trozo de ternura. Hay en Cuba la posibilidad de real de ir a extremos en la música  (bueno en otras cosas también), pero en el sonido es muy palpable. En el Trío Enserie , la tranquilidad amorosa de Aliaga se unía a ese showman trovadoresco que es Roly Berrìo, quien merece capítulo aparte.

Levis Aliaga pertenece a ese grupo de autores que estudió en Los pedagógicos en los que cabe sumar a Kachibache, Athanai , Eaduardo Sosa y otra pléyade de autores que de festival en festival, de curda en curda  fueron armando sus carreras y canciones donde muchos mojamos los sueños.

Le recuerdo ahora a Levis porque la última vez lo supe en España , con dos discos: Más bueno que el pan y Parece un aguacero, ya  estaba desecho el Trío Enserie.  Los de esta isla le perdemos rastro. A Levis que escribía versos tranquilos, amorosos y llenos de campo, aquello de que ¨… si te mudas de aquí cambio de arrozal, si eres pez no cazo por el rio…”

Levis que miraba la luna encerrada en el agua, cuando aquellos 90 despotricaban contra nosotros, con tantas caídas y aquel hombre te decía: “nada habrá para el pobre que no ande…”  Aliaga que ayudó a muchos a entender la canción, su canción y terminó borrándose. Debe ser que verdad murió el girasol de la montaña. Si lo ven díganle que le echamos de menos a sus canciones. No importa que haya malos en su corazón. Vuelve bròder, quizá limpien  el granero  y se convierta en casa de mujer.

Leonardo yo también escucho esa descarga

indicePara Susan Thomas, que le quería bien

Un día me voy a morir de cualquier cosa, de una sanción, de zika, de un chivatazo, de un buen palo, de la emoción (este país arrebata), de una canción rotunda, de tanta Claudia hermosa, de no sé qué… pero lo que es bien serio es que un día entro en la caja de anacahuita y el adiós estará en amigos, en los hijos, en esa mujer que me ha amado tanto, pero aún estoy , y solo puedo decir adiós a otro de esos tipos que admiro tanto.

Se murió Leonardo Acosta, que claro está tiene sus detractores pero a mí, en Cable a Tierra un programa que él me ayudó a construir, el dolor me estremece. Lo descubrí tarde, con aquella primera “Descarga de Jazz”, sin fotos, no la edición moderna, y luego lo fui encontrando en sus contradicciones con el más pinto. Acosta, tenía paz con muy pocos, solo con su búsqueda de una verdad que lo llevaba a dilucidar sus “disgustos” con la banda de Benny Moré, su modo de negar la paternidad del bolero dada a Pepe Sánchez. Ni a Jorrìn dejó paz porque, según él, no inventó el Chachachá, diría; o que los complejos genéricos eran un soberano disparate.

Leonardo tenía esa voz que uno se niega a dejar de escuchar, y es que no solo escribía, ese hombre estuvo en las grandes: digamos Banda Gigante de Benny Moré, Grupo de Experimentación Sonora del Icaic o Irakere.¿ Qué más pedir ?: ese tipo con su saxo ya vivía, que no era un grande en eso, ya lo han dicho pero estuvo ahí, viendo al Benny que… a Emiliano Salvador o Silvio que… a Chucho… Se va, quedan ahí sus libros, su premio nacional de literatura y de música.

Esa partida duele, y uno dice adiós a sabiendas de que un día también va a morir de cualquier cosa, pero antes, si disfruta los asuntos bellos, profundos, cubanos se habrá leído a Leonardo Acosta , una de esas pocas personas que realmente merecen llamarse maestros, le digo adiós y vuelvo a sus textos, a su eterna “Descarga cubana de jazz”.

Entre La Habana y Santiago existe disparidad

Jorgito

¿Què nos ha venido pasando con la trova y los trovadores más jóvenes en Santiago de Cuba? Pocos locales han traspasado el umbral y han colocado sus guitarras desde su misma  ciudad. Algunos como José Nicolás, incluso, murieron fuera de la isla. El polémico Donato Poveda se asentó muy joven en la capital y en los últimos años, poco pasa.

Rubén Lester graba discos que no se distribuyen, Felipòn hace mutis, solo Adriana Assef parece querer entonar en serio pero igual queda murmullo y poco más. Para colmo Eduardo Sosa y William Vivanco han quedado silenciados por una ola incomprensible, o al menos no aclarada por nuestras disqueras. Debe ser por eso que los más jóvenes siguen intentando a su modo.

Jorge Noel Batista  nacido el 14 de julio de 1991 decidió dejar su Santiago de Cuba natal y probar suerte en la Habana. En poco tiempo ha sido tresero de Ray Fernández, ha acompañado y grabado con Raúl Torres y William Vivanco y consolida el sonido de un tres que tuvo que comenzar a usar en la capital casi como una salvación y al mismo tiempo como parte de su alma oriental.

Recientemente el joven volvió a Songo – La Maya  para grabar una conga, varias llamadas le bastaron para notar que la mayoría de los ejecutores de ese género estaban en el Festival del Caribe y se fue a la Ciudad.

En poco tiempo dio con Ricardo del Llano y su Ricachà estudio y entraron a grabar entre otros, miembros de la Conga de los Hoyos. Horas después el trovador estaba en la capital cubana, le pregunté aun en su lugar de nacimiento  porque irse y la respuesta era casi obvia

¨La Habana porque ahí está todo, ¨, me dijo ¨ los medios de comunicación, posibilidades reales de promoción. Desgraciadamente en Santiago no hay esas condiciones¨

El joven trovador ha tenido que saltar entre sonidos para sustentarse, desde tocar en peñas de amigos hasta formar parte de grupos soneros en Centro Habana, sin embargo Santiago de Cuba sigue siendo esencia para él.

¨Siempre quisiera volver¨, dice, ¨Estoy allá y siento el sonido del monte, la gente no se da cuenta , pero en La Habana con todo lo de la ciudad uno siente deseos de volver al monte, además la cultura santiaguera es única, por eso estoy aquí para grabar una conga santiaguera que pocos lo entienden. ¨

El joven trovador vino a su cuna, encontró el sonido y partió a la capital. Pronto volverá a distribuir la conga y grabar otros temas, pero como otros también se ha llevado su guitarra a occidente, esperemos suene bien y el silencio no le acoja, como a otros excelentes trovadores de la tierra de Pepe Sánchez, Miguel Matamoros y Sindo Garay.

Escuchar a Kamankola Antes que lo prohíban

13458791_10208191941707750_4821149520469106524_o.jpgDescuartiza el país, ponle tu savia, tu amor y reármalo. Pon todas esas palabras en la guitarra y desanda; eso parece hacer Jorgito kamankola. Con ese nombre barrial, con esa facha de rasta en la mirilla este tipo desgarbado sorprende, atolondra, seduce verso a verso.

Si no le creíste a Sugar Hill Gang o a Silvio quizá no le entiendas, porque este muchacho pone el nervio en la acera. Uno suspira muy hondo sus títulos y siente la grasa de la ciudad, el humo de la ciudad, las putas de la ciudad, la mierda, la miel, la mordida, el sudor y claro está las lágrimas.

Si la Nueva trova estaba cansada, moribunda en algunos platos este muchacho da un giro y muestra una posible tabla, un pasillo a donde llegarle a los de 20 o menos.

Aquí uno podría encontrarse la discordia de quienes afirman que tal cosa no existe ya, que se murió la Nueva Trova y yo no lo creo, primero los fundadores están vivos en su mayoría y siguen con los mismos presupuestos estéticos que les veo a estos muchachos como Jorgito kamankola , claro, este rastamilenial canta en su momento, como su momento.

Pero el asunto podría ir más allá porque este muchacho, ¿qué es? ¿Un trovador que rapea sus textos o un rapero con guitarra? Es de las dos cosas y ninguna, pero sin dudas atravesarse por una guitarra impone en Cuba esa esencia que viene de Sindo a Silvio.

Pues Jorge Lian o, como se hace llamar, Jorgito kamankola, nacido en el Cerro, ex utilero de Aceituna sin hueso tiene grabado un CD titulado Antes que lo prohíban, un disco en el que se escucha además a EME Alfonso y Samuel Águila, un fonograma de 2013 que pudo reproducir gracias a un Crowdfunding y que lo ha presentado en muchas partes. Yo le he sentido descuartizar el país, ponerle su savia, su amor y rearmarlo en la guitarra y me ha parecido hermoso, por eso escribo, porque creo debemos asomarnos a este muchacho que canta Conectado y respirando. Escuchémoslo que quiere comprarle un suspiro a la Habana, vamos, Antes que lo prohíban.