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Melissa Etheridge cantarà en Cuba

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William Vivanco , Las Canelas, Haydée Milanés, y Obini Batà Serán de los artistas cubanos que acompañarán a la multipremiada cantante norteamericana Melissa Etheridge en su visita a cuba

La cantante y compositora norteamericana, estará cuatro días en la isla (del 22 al 26 de junio) , según New York times, la ganadora de varios Grammys y un Oscar anunció que dará conciertos, visitará escuelas , museos, La Habana vieja y se dejará escuchar con su banda y con artistas cubanos .

¨Había como un aire de misterio en torno a Cuba¨,dijo la artista, ¨ la conocí siempre como el lugar al que los norteamericanos no podíamos ir¨.

La cantante anunció que habrá  conciertos en el Teatro nacional y  en Fábrica de Arte. Melissa dijo edmàs que donaría a instrumentos, a los estudiantes de mùsica.

Melissa Etheridge  es la autora de “I Need To Wake Up”, la canción que usò Al Gore para su documental Una verdad incómoda, con la que obtuvo un Oscar.

Leer a Cuba en las “Cartas de una madre”

cartasEn el 1992 conocí a un hombre que no tenía para el almuerzo y  se comió  a su perro. Eran  años sin comida, sin medicina, sin libros  donde un radio podía ser  el único acompañante.

Juan Carlos Roque García no ha encontrado un carnívoro sino lo contrario, una historia de amor, una saga que vale la pena tener entre los textos queridos. Ha encontrado un radio, una madre en la Cuba de los noventa, un hijo que se larga tras su deseo, su destino y con la patria dentro.

El radio es quien inicia todo, Cuba, lo dice el libro es una de las naciones que más cartas enviaba a la emisora mundial de Holanda. Lo sabe Roque, un periodista que por 18 años hizo allí su trabajo y, día tras día, leía las necesidades, las añoranzas de gente que desde miles kilómetros emite esas misivas. Olga Villegas vive en La Habana, tiene el televisor roto. Pocas veces llega el agua a su apartamento en La Habana Vieja, está sola, uno de sus dos hijos fue a exponer fuera y decidió radicarse después en Estados Unidos.

Un radio soviético es la única compañía de esta mujer octogenaria; por eso busca, en medio de los apagones, la luz que le trae su radio y domingo tras domingo escribe cartas a Frank León, su hijo. En ellas la mujer describe su existencia, su relación con los amigos y los de Frank, el modo en que el país vive la más temible crisis imaginable.

“Cartas de una madre” logra agrupar varias esencias de Cuba: la emigración, el periodo especial, la relación madre – hijo, la radio.

En el texto se pueden encontrar las vivencias de momentos fundamentales de Cuba como el 10 de junio de 2012 con la ratificación mediante plebiscito del contenido socialista de la Constitución de la República de Cuba, la aparición de la Neuritis o el ascenso de Roberto Robaina a ministro de Relaciones Exteriores.

Los grandes acontecimientos sumados a la vida de Olga y su hijo: exposiciones de él, carencias y trámites imposibles de ella, la lejanía, el dolor, la imposibilidad de encontrarse y en medio de todo la radio. El periodista que logra unir a esa familia atravesada por la circunstancia, el agua y la historia.

Son poco más de 300 páginas con cartas de una mujer de 84 años a su hijo que vive en la orilla opuesta, son los abrazos imposibles nacidos en la tierra de Félix B Caignet, un radio Selena y la idea de no regresar que tiene un hijo.

Son misivas de una madre cubana escritas desde La Habana vieja y en pleno periodo especial. Trazas de pena y amor, de dolor y esperanza. Un libro para entender un país con su gran historia, sus errores y sus aciertos, pero no con la frialdad de un acumulador de datos. Es la vida escrita por Olga Villegas, una mujer que jamás perdió la fe y pudo reencontrarse con su hijo a través de las letras y de la radio.

The flag

Flags of the United States of America nad Cuba

Cuando me gradué como profesor de inglés en el 97 ganaba un dólar y medio, tenía un solo par de botas, un solo pantalón y tres camisas y mi esposa no trabajaba y mi madre tenía que sostener un hogar y un hermano menor.

Cuando me divorcié tenía un par de botas, un solo pantalón y tres camisas y un hermano menor y los aguaceros a veces se metían en casa, y la humedad me hacía escribir poemas en una vieja máquina checa y mi madre me decía que tenía que resistir y lo hicimos.

Cuando dejé de dar clases me fui a trabajar en un matadero, veía las vacas calladas y mustias morir hostilmente: electrocutadas, apuñaladas y la gente se metía los trozos de carne entre los pantalones y el cinto y salían por la puerta natural y sobornaban al sobornador y gané dólares sucios, pero volví a dar clases, porque mi madre no quería esos pesos . Había que resistir y lo hicimos.

Cuando mi hermano creció también se llevó trozos de carne, en el mismo lugar y  trocó  chuletas por una casa y se  fue del país, como había hecho un hermano anterior,  y mandó esos dólares y mi madre no pudo otra cosa que dejar entrar a ese tipo de peluca, con nombre extranjero y  atrapar el agua que  quería entrar en casa.

Por eso ayer, con mi hija abrazada cuando vi esa bandera extraña en el cielo mío, aquella bandera que me impidió tantas cosas me preguntaba ¿Que hace ahí? , ¿La quiero?, ¿Por qué he de quererla ahora? Pero miro los ojos de Claudia y me digo todo tiempo futuro mejora,  y me dejo llevar porque hay que resistir, decía mi padre y eso hicimos, todo este tiempo.

Cuba vs USA. Primer asalto

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Como en uno de esos primeros rounds en que los boxeadores se van estudiando hasta el suspiro trascurrieron los dos días de enero en que los cubanos y los del norte hablarían, cada uno en su espacio, mirando, tirando un jab y otro y el público se ha replegado en sus asientos, pero no era quizá el combate que esperaban.

No sé qué habrán marcado los jueces  en sus tarjetas, sin embargo entendí que la palidez de este asalto era totalmente lógica. No en vano se han evadido tanto tiempo ambos contrarios, tuvieron un pesaje difícil, conferencias de prensa complicadas y largos entrenamientos. Ahora uno espera un golpe que fulmine pero no es tan fácil el asunto, dos buenos peleadores se van a estar vigilando durante toda la pelea y es difícil  encontrar ahí un golpe que acabe antes de tiempo el combate.

La esperanza de los cubanos sigue en pie, pero se ha mellado. Un especialista en la Mesa redonda , decía que el encuentro ha servido para sopesar. Yo creí que la duda era solo nuestra y no, ellos, los que estuvieron en el cuadrilátero tenían sus cuotas de incertidumbre  y por tanto la fe debió ser subida de todo como la nuestra.

Pasado los encuentros muy poco nos llega a la escasez de los nacionales, porque es eso lo que anda en juego, después de dar tanta vida por una idea lo cósico se ha instalado de buena manera en los nacionales, y uno puede decir cuánto quiera, pero solo hay que salir a ver la ropa, el sudor, el juego, el jabón , la cola, el decir de los nacionales para notar que es la cosa , más que el ser lo que impacienta.

Por eso muy poco se nota: algún anuncio de tránsito tecnológico, posibilidad de correo postal… y mucho futuro, y otra vez la jugarreta de los derechos humanos que son pero no son , que  yo sí pero tú no, y esa palabrería que nos ha tenido a los del público siempre bajo una presión incalculable, que debe medirse a vida por escarceo, porque señores somos estos mortales los que estaban endeudados, quienes sufrieron las pérdidas temibles, quienes aun no tienen todo el pan.

Por eso al ver ese primer asalto, pálido, la mayoría se volvió a ver si ya hay popcorn y algunos con miedo,  esa basura capitalista nos puede destrozar las hayacas, otros se fueron al baño, los hay quienes chiflaron, luego se fueron ambos a sus esquinas, los manejadores dan consejos, así termina. Habrá que esperar los otros asaltos, que no son tres,  lo hemos sabido; son doce y el mío tiene que enfrentarse a un invicto Floyd Mayweather, que aun con sus trampas es el más grande y sabe bien los golpes fulminantes, y conoce con quién debe pelear y con quien no, y a todas estas nosotros, los que jamás fuimos a estas lides, ni siquiera sabemos dónde ni cómo se hacen las apuestas. Algo ganaremos digo, antes de llevarme otro pedazo  de lunes a la boca.