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Con Taimì Escobar en el abrazo

El cantante me mira otra vez enojado y me dice: ¨No saben na´ Rogelio¨. Porque le hablo de cuanto le ha ido pa´ arriba a Descemer Bueno en las redes. Lo trato de convencer,  le digo que somos de alguna manera resistencia, que hacemos una música marcada por el sentir, la esencia del pueblo y me reta ¨. Dime, ¿Qué como hoy en mi casa?

Què se yo, vivir en lo profundo tiene penas que se agolpan unas a otras y sale el rosario de asuntos, a cultura cada vez le bajan más el presupuesto, trabajar para un músico es cada vez más complejo. Al interior no hay bares como el de  F en el Vedado o los otros que proliferan , como La Botija en Trinidad .Noooo. Hay que ir a cultura a ver si su programador le da por entender  o tiene dinero y, de vez en cuando poner tres mil pesos en la gorra : Coopere con el  programador cubano.

El músico de marras es un sonero y me ha dicho que está preparando unos reggaetones ¨Que  sì, los grabo aquí por pocos pesos y si se pega uno trabajo en cualquier lugar con dos muchacho, en la orquesta cada vez es peor” . Siento que he contado esta historia otras veces y así es. La música popular, la del interior, como fue alguna vez la de Corona o Miguel Matamoros;  no tiene respiro y por eso, coincidimos al menos en ese punto. Hay que hacer algo.

En vez de tantos dimes y diretes habría que entrar de lleno en lo que sucede a los músicos. Muchos se han tenido que ir a Varadero, a La Habana vieja a repetir chan chanes que  son patrimonio pero sus intereses reales no  los sostienen. Sì,  Colibrí o Bis Music o la Egrem hacen algo, pero, ¿ a cuántos pueden ayudar? ¿Ayuda la ayuda?

Descemer vende, estos músicos locales NO. Descemer habla desde su realidad. Ya su música no responde a mis intereses. Yo prefiero su obra anterior, al Santiago que èl reverencia, pero, no Obstante , hace falta el dinero y por el camino que vamos los músicos locales pierden los últimos cartuchos. Ahí es donde Descemer tiene razón, al fin y al cabo hemos dejado al mercado asomar su cabeza, pues ahí están las reglas. O vendes o te fundes. Y si no,  bajen un poco la mirada a lo hondo, miren la vida de estos músicos locales y verán que la soledad les enferma el alma, que el invierno , llega a sus ventanas. Y así ladies and gentleman .¨ No puedo ser feliz ¨

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