3997Cualquiera sabe que una Milanés tiene que tocar menos puertas en Cuba, pero igual el camino lleva tropiezos, por eso cuando escuchè a Haydée Milanés (La Habana, 1980) entrar a terreno de Marta Valdés sentí que  la muchacha había encentrado la ruta, lo confirmo ahora que (en el paquete) llegó un disco llamado Amor y la escucho acompañada de su padre.

La he escuchado casi siempre gustoso,  Haydee Milanès es de esas mujeres que uno sigue, pero ahora, ha tocado con toda su humanidad, y no porque venga en buena compañía. Haydée lo hizo, y lo hizo bastante sola; según ha trascendido. En lo que veo escrito sobre el disco Amor, fue ella quien eligió repertorio, arreglò y hasta guió, nada más y nada menos que a Pablo Milanès en las voces.

Hay en el disco  un racimo de canciones de Pablo Milanés. ¿Gran autor? Ni acotarlo, ¿Cantante? Debe haber pocos que sepan decir mejor, pero además esos arreglos minimalistas, de guitarras drums, bajo, alguna otra percusión hacen del disco un hecho solitario en la discografía cubana de este tiempo, con tendencia aparatosa.

El disco Amor parece ser lo justo para las canciones de Pablo, como en un susurro estos dos seres hablan del tiempo, el amor o el desamor, la derrota , la vida …Hay canciones que uno quisiera estuvieran en el  Amor de Pablo y Haydée, pero toda antología, aunque el disco no se jacte de serlo, es una sucesión de abandonos. En 11 tracks puede que no aparezca la verdad , pero aquí, al menos parece existir la de Haydée Milanés, su Amor por su padre, por sus canciones, por la Nueva trova contra la que alguna vez pudo revelarse.

Si en los anteriores discos Haydee buscaba aquí encontró, fue como volver a casa,  ella que se hizo acompañar del ubicuo Raúl Verdecia,Yandy Martínez en el bajo, Yaroldy Abreu en las percusiones y Enrique Plá en la batería, logrò un disco que se deja escuchar sin reproches, de seguido, segundo a segundo, ellos dos, sin alardes y sabemos que el tiempo pasa porque luego de una maravilla surge la otra. El amor de Haydè Milanés me da la idea de que el disco aún tiene algún sentido, no me hace falta hacer un playlist, su fonograma baja completo al alma, como los buenos amores.

 

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