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¿Dónde está William Vivanco? Preguntó una oyente  en  mi programa  del domingo y le digo que en La Habana, que se lo traga todo ese lugar tan fast and furious,  y la verdad a veces se  pierden estas figuras. ¿Se fueron?

Cada día se siente menos la canción de autor en los medios cubanos. Lo primero es que no se graba y si lo hacen muchos de los discos quedan en un limbo absurdo. Eduardo Sosa va por dos CDs atrapados en un silencio letal, a Roly Berrío quizá lo vea en el documental que le prepara Lupe Alfonso, A Ray Fernández se le acabó aquel disco medio invisible sin Yuca taíno y así.

Se graba a veces. Barbería sorprendió con un sonido impecable en su placa, por ejemplo, pero entre los bloqueos y el sueño y los intereses volvemos al silencio, que se lanza sobre nosotros más bien como un escándalo. (Aquí sería válido preguntar por Rubén Lester)

La interminable crisis de las disqueras, los negocios sin fondo, todo eso ha terminado por silenciar a muchos creadores. Estuve hace unos meses por casa de Vivanco y no para de crear, de escribir su verso, de escuchar música, además de reconstruir su casa,  pero sin disco, sin medios eso queda  para algunos pocos.

Debe ser que es nuevo el tiempo y hace falta ligereza, meneos corporales y poca labia original. Pensemos que es válido, pero pensemos también que si ha envejecido la población cubana y un buen lote de muchachos sube el alma a barcazas de varios tipos, debe haber un sector rotundo que siga necesitando aquel sonido. Estoy suponiendo que nos importa.

En fin , hay tanto ruido en la guagua, en mucha tele , en los camiones, los taxis, los bares, las casas, las tarimas, los mercados que uno termina necesitando; al menos  me pasa , un grupo de canciones; alguien que diga el verso, a ver si no se seca  el mar , por dios y llegan de una buena vez algunos cantores. Supongo que por eso me llamaba aquella muchacha preguntando por Vivanco, un domingo oriental, lejos de la furia y la velocidad capitalina que  parece quiere acabar con todo.

 

 

 

 

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