Flags of the United States of America nad Cuba

Cuando me gradué como profesor de inglés en el 97 ganaba un dólar y medio, tenía un solo par de botas, un solo pantalón y tres camisas y mi esposa no trabajaba y mi madre tenía que sostener un hogar y un hermano menor.

Cuando me divorcié tenía un par de botas, un solo pantalón y tres camisas y un hermano menor y los aguaceros a veces se metían en casa, y la humedad me hacía escribir poemas en una vieja máquina checa y mi madre me decía que tenía que resistir y lo hicimos.

Cuando dejé de dar clases me fui a trabajar en un matadero, veía las vacas calladas y mustias morir hostilmente: electrocutadas, apuñaladas y la gente se metía los trozos de carne entre los pantalones y el cinto y salían por la puerta natural y sobornaban al sobornador y gané dólares sucios, pero volví a dar clases, porque mi madre no quería esos pesos . Había que resistir y lo hicimos.

Cuando mi hermano creció también se llevó trozos de carne, en el mismo lugar y  trocó  chuletas por una casa y se  fue del país, como había hecho un hermano anterior,  y mandó esos dólares y mi madre no pudo otra cosa que dejar entrar a ese tipo de peluca, con nombre extranjero y  atrapar el agua que  quería entrar en casa.

Por eso ayer, con mi hija abrazada cuando vi esa bandera extraña en el cielo mío, aquella bandera que me impidió tantas cosas me preguntaba ¿Que hace ahí? , ¿La quiero?, ¿Por qué he de quererla ahora? Pero miro los ojos de Claudia y me digo todo tiempo futuro mejora,  y me dejo llevar porque hay que resistir, decía mi padre y eso hicimos, todo este tiempo.

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