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Luis Barbería trae algo que nos faltaba, porque la escena de los cancioneros de la isla repite muchos esquemas, se clona, muere de amor por si misma. La mayoría de nosotros ha tenido a Luis Barbería como a todos los Habana Abierta, solo en sus discos sin créditos que llegan desde memorias flash o discos piratas, pero en los últimos días el hombre quien retornó a su país lleno de amor y con su sangre revuelta es mucho más que eso.

Se le vio en el Centro Pablo de la Torriente Brau, en Holguin y otras partes de la isla cuando estuvo en Cuba junto a Javier Ruival, su scat, lo percutivo que sale de las cuerdas vocales de Luis Barbería es casi desconocido en Cuba, en escena Luis logra lo que pocos hacen aquí, acostumbrados como estamos a silbar versos o coreografías buenas o malas.

Barbería es otra cosa, su performance va desde canciones muy tiernas como Georgia o Filiniándote hasta intensas descargas de percusión que hace con su propia voz, impresionando sobremanera a su público, dialogando con él. Luis no solo muestra el virtuosismo, entra en juego mostrando sus habilidades, sorprendiendo, seduciendo con la respiración.

Esos juegos con el público rara vez se ven en Cuba, y como ya dijimos a veces es solo un poco de danza o humor. La Nueva Trova nos dejó esa huella que a algunos les pasa factura, porque los públicos en medio de tanta información comienzan a exigir más que buen texto para gastar su tiempo y hasta su dinero.

Hay cantores como William Vivanco quienes con su gama de ritmos y versos altísimos logran un performances que convence, Eduardo Sosa se lanza desde su voz tremenda y a la usanza de los trovadores clásicos aparece en escena sobre su silla y guitarra en manos, pero tiene eso, su rotunda voz.

A Luis hay que sumarle un conocimiento profundo de la música de su tiempo, sin dudas se siente algo incómodo en la categoría de trovador, y aun con su guitarra sabe moverse entre el jazz y el bolero, el rap y el chachachá, sin renunciar jamás a la rumba y el guaguancó pero programando si hace falta.

Sé que trabaja en un clip y comienza a presentarse en algunos teatros habaneros. En Santiago le ha sido imposible programarse, así pasó cuando vino con Ruival. Ahora tenía al parecer la posibilidad de estar en la Universidad de Oriente y no salió (la verdad no entiendo qué rareza hay entre algunos cantores y Santiago porque ni Descemer llegó).

Otro infortunio es que lo he visto poco en TV, no sé si pasará por lo mismo del Médico de la Salsa o Isaac Delgado que parecen fantasmas furtivos, nombrados solo por algunos pocos conocidos.

Barbería llega con su voz grave, sus temas hermosísimos y a veces tan bailables y además esa comunicación con el público donde es todo un show. Luis muestra una capacidad inaudita para dialogar con su público, eso es algo que nos estábamos perdiendo y que por suerte está de vuelta con este cantor que por amor y con su sangre revuelta, volvió a su isla, qué suerte.

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