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Partió, se fue y lo supe tarde o no lo supe o lo supuse solo. Que no es verdad, que no se ha muerto el Santi me diré siempre: ¨Aunque la vida pase dura ahora por las venas¨, me lo repetiré porque Santiago Feliú va  a seguir siendo parte de mi vida.

Le conocí en un disco de pasta, blanco con una paloma y una guitarra y los pelos larguísimos y decía que se le caían los dientes a su barba, o fue antes cuando decía los versos Para Bárbara en la voz de Silvio.

Después fue llegando tema tras tema  y se instaló a la izquierda con una flor en los labios y la barba siempre y diciendo fluidamente en su tartamudez ¨No eres tú¨.

Lo conocí en un casete Sanyo, pasaba de mano en mano y pocos sabían que cantaba con Estado de Ánimo, eran los años del destrozo y la isla se reconfiguraba en el estómago, yo me comía los trozos de plátano sin matices y cantaba :¨ Estás en mi desierto y soy tu luna brillando en tu correr¨.

Lo conocí luego en todos los temas posibles, al Santi el ¨Hippy en el comunismo¨ y lo supe guerrillero y vencedor de la vida, hasta que llegué una tarde sin nombre a su casita del Vedado y entre los humos que ascendían le recité uno de sus temas y me dijo de corrido que no se imaginaba esa canción en un santiaguero, después nos prestó su guitarra y me puse una de sus cuerdas como pulso y entonces comprendí que Santiago Feliú viviría siempre en mi y que se lo doy a mi hija en bocanadas, con su guitarra zurda y perfecta, a Santiago Feliú, aunque la vida pase dura por las venas.

 

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