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Es por allá por Línea, se camina entre nacionales y la patria hondea sobre el Hotel Nacional, la Habana está de bala, el ron es caro, la comida más. Para un oriental acostumbrado a opíparos  almuerzos que no pasan del CUC  vivir en la Habana es un dilema, pero hay que estar e irse a Línea esta vez,  a La Casa del Alba para escuchar a Eduardo Sosa que es un oriental asentado en pleno Vedado ya.

En el Pabellón Cuba se acaba la trova de muchachos que pueden frisar los sesenta años, desde Silvio Alejandro Rodríguez, Yovanis  Bernal hasta Juan Carlos Pérez, de modo que nos queda el festival Word Music o la Peña de Eduardo Sosa en la Casa del Alba y no lo dudo, agarramos el alma y las cervezas y zarpamos, miro a mi alrededor y cuento a cinco santiagueros, el negue salta y se acomoda, el compay , nos reímos  de nosotros mismos al darnos cuenta de tanto y llegamos al paroxismo al pasar, a pie claro está, por casa de Audis Vargas , un guantanamero que también migró a la Habana.

En eso andamos cuando suena el teléfono y sé que Luis Barbería se nos une, un pinareño que ha vuelto de Madrid, llegamos a la casona y ya se sienten los acordes, hay espacio para acomodarse y Sosa con su voz casi insuperable defiende algún tema cubano, dentro El Dúo Karma,  Norge Batista y otros esperan turno.

Ya debe haber cantado ´En estos días´ de Silvio, pero al darse cuenta de que está Barbería agradece su presencia y nombra a los otros santiagueros que junto a mi irrumpimos en aquella peña, se vira al guitarrista le dice dos palabras y dispara un tema de Alberto Tosca: ´Ni un ya no estás´, el aplauso al terminar es rotundo, Barbería me dice en un susurro: ´ Es un caballo este tipo´ y ahí mismo lo invitan a cantar.

Cantó tres temas el Habana Abierta Luis Barbería, y ahí surge una de las cúspides de la noche pero eso lo cuento en otro relato, por ahora solo digo que cantó: ´ Giorgia´, un tema que me regaló específicamente y a Claudia, mi hija y cantó además ¨Como Soy Cubano¨ y un bolerazo dedicado a Giselle , su novia.

El dúo Karma , por su parte mostró la ternura de un canto madurado a partir de viajes por el sur de América y una presencia donde lo performático se une a los versos y a la experiencia en sitios como la tan presente Argentina. Norge Batista el tunero, volvió con su voz tierna y temas ya antológicos que hacen del son otro espacio para sentir más allá del cuerpo.

Y Luego Sosa quien anunció algún cambio de horario para la otra peña y la presencia de Pancho Amat en ella, pero no se fue sin volver sobre canciones ochenteras, temas de trovadores que en ese tiempo hacían profundísima , bella,  la vida nacional. Terminó la noche y salimos a la calle Línea, Sosa iba con Lirian y Claudia, su hija y Rafael el otro retoño, nos abrazamos y le dije que no podíamos irnos a su casa, andaba con más de cuatro santiagueros.

Sosa se fue a casa, nosotros agarramos la cerveza y el alma, eran las 10 y tanto, en el Brecth, cantaba Tony Avila. Para un santiaguero acostumbrado a escribir a las cinco de la mañana era bastante. Partimos desde el ALBA, la vida oteaba en el Vedado, la bandera seguía cerca del malecón en el Hotel Nacional. Todos los santiagueros, seguimos buscando más versos dentro de esta Habana llena de gente.

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