Imagen

¨Juega el 14  que eso da POLMALCALNI¨, lo dijo el tipo de los dreadlock,  y yo no caía.  El 14 da gato mediano, cementerio, enamorados, pero cuando pasaron los días reparé  en la cuenta de que el hombre hablaba de la visita de Paul McCartney a Santiago de Cuba, que nadie o casi nadie recordó este enero y era pa´  ponerle mil pesos según los jugadores,  porque el  14 de enero de este 2014 se cumplían  14 años de la visita del ex Beatle a Santiago de Cuba.

Del sorpresivo periplo ha quedado poco, Un ¨Viva la revolución¨ estampado en el libro de visitas de un museo, el saludo, el susto de fanáticos como el profe José Luis de la Tejera o en la memoria del ya desaparecido trovador Urquijo, pero la verdad es que si no tiene un doble Paul McCartney estuvo en Santiago de Cuba.

Ernesto Juan Castellanos, ese investigador incansable de la obra de los Beatles, se lanzó a perseguir la huella y no encontró mucho. Las fotos huyen, en el 2000 no eran comunes celulares ni cámaras digitales y el Beatle se le escapó a medio mundo en su apretado periplo del aeropuerto Antonio Maceo a la casa de la Trova o al Morro.

Quedan los escritos de Ernesto Juan Castellanos, las anécdotas del músico corrigiendo la clave mal hecha por un cubano en medio del son, y la gente común como los trabajadores de una fábrica de tabacos visitada por el artista.

A lo hecho se suma el documental de Julio César Llamos Domínguez, el cineasta logró hablar con quienes atendieron a Paul en Santiago y grabó un material que por lo menos muestra la huella, porque a Paul muy pocos lograron adivinarlo, se puso más difícil que un parlé que salve la pereza de un domingo.

Anuncios