diegoelcigala-garciamarquez630
Debe ser una maravilla, ese viejito ahí con Mercedes aplaude y aplaude, quizá preguntándose al estilo del Patriarca: ¿Cómo ese indio puede escribir esas cosas con las mismas mano que se limpia el culo? Quizá no fue tan drástico y se perdió en las manos de Mercedes para recordarle el día que le dijo como Bayardo San Román: ¨Recuérdame que me voy a casar contigo¨.

Uno con García Márquez tan querido y odiado, ni sabe dónde está la realidad Caribe o la ¨mentira¨ Márquez, como eso de su demencia senil, rematada luego por algunos con cuentos que crepitaban en las redes.

Pero es bueno siempre saber que la lengua nos une, que la música nos tiene en un mismo continente emocional como en esa noticia tan publicada de García Márquez en un concierto de El Cigala, el propio Diego Ramón Jiménez Salazar lo publicó en su cuenta de Twitter luego de dar un sonado concierto en la noche del jueves en el Auditorio Nacional de Ciudad de México. ¨ Hoy especialmente nervioso. Entre el público, el grande de los grades: Gabriel García Márquez¨.

Al Cigala le conocemos bastante en Cuba, con sus nueve discos y sus presentaciones en la Habana sembró terreno al cantar boleros acompañado de Bebo Valdés en disco y Chucho en tierra nacional.
Al hablar de Cuba El Cigala ha dicho que le duele la lucha de los nacionales, lo repitió en Radio Francia Internacional y se refirió a la falta de clásicos en la juventud: ¨No pueden recordar a Benny Moré, Chano Pozo, a Mario Bauzá, a Tata Güines ,a Rolando Laserie. A la juventud le hablas de esos y te hablan de reggaetón, a mover el culo¨. Dijo el cantor.

El Cigala habla de su viaje a la Habana y rinde pleitesía por los altos precios que pagaron los cubanos y habla de Bebo que no quiso viajar a la Habana y finalmente al irse a Miami se presenta con Bebo, todo lo contó a Radio Francia Internacional pero ya en Estados Unidos lo pesquisaron tanto como un terrorista y Cigala quedó dolido.

¨Me detuvieron en el aeropuerto, me rompieron el disco de oro que llevaba, me destrozaron la maleta, me pusieron unos parches anti bombas, me pusieron una máquina que echaba aire para ver si había manejado explosivos, entonces eché un juramento que jamás volveré a cantar en Miami, si no es por valija diplomática¨.

Pero ciertamente Cigala ha quedado en la memoria de uno como el hombre que supo apropiarse del bolero con su voz de cantaor, amén de algunos detractores. Recuerdo, por ejemplo cuando en pleno Vedado, por allá por los primerísimos años de este siglo escuché a su compatriota Carlos Tena decir ¨Ahora todo el mundo dice que ese es un gran disco¨, se refería a Lágrimas Negras de 2003, ¨y eso es una mierda¨; pero ya lo digo, a nosotros nos quedó el disco en la memoria y saber que en nuestro continente emotivo aun es posible que se encuentren García Márquez y el Cigala, algo así como Melquiades y José Arcadio, uno con sus inventos de gitano, el otro junto a Úrsula amarrado a su butaca como amor en tiempos de cólera, como crónica de concierto anunciado y por suerte sin una sola pizca de soledad.

Anuncios