La Santa Mambisa

ISRAEL ROJAS

No sé su caudal hereditario, ni su cuantía monetaria. Mas he visto el torrente infinito de intuición, belleza y melodía que sale de su alma. Y me he quedado como Heredia frente al Niágara, anonadado de gusto, con la única alternativa de responder con canciones, mientras orgulloso y agradecido contemplo al cubano capaz, que me compulsa a la excelencia y no a la pequeñez.

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