Virgilio
¿De quién sería amante hoy Virgilio Piñera? , con la bendita circunstancia de la tolerancia asomada en muchas partes, tímida quizá pero con nombre de peso, la tolerancia en Cuba, la misma de aquel quinquenio que algunos llaman década, que algunos no llaman gris sino negra. Virgilio en su carretera con los espejuelos de miope y sin el tacón jorobado, sus trajes alquilados para lograr un par de números de una revista literaria: ¿Quién sería? Pregunto, el amante.

¿Absurdo? Es que a Virgilio se le ocurrió vivir de la literatura en un tiempo en el que había que pagarse los libros, preferir a los hombres en su vida y escribir sobre seres que paren la muerte, sitios en los que se come la carne de las nalgas, filetes para espantar el hambre de cuerpo con el cuerpo. Absurdo, piensan algunos, tener de enemigo hasta a Borges y Lezama, ser la cabeza negadora, vivir en pequeños apartamentos, carecer de sueldos fijos, exiliarse antes y no partir después.

¿Genio? este flaco traducido y traductor, contado y cuentero de estirpe y poeta y ensayista de altura, este renovador de las tablas quien ha traído calor con su Aire Frío. Dice Antón Arrufat que Virgilio vivió quizá su mayor tranquilidad cuando Rodríguez Feo, el mecenas alejado ya de Lezama lo prefirió para su Ciclón, pero luego ya silenciada esa ventisca fue el finado Caín quien le abrió las puertas en Lunes de Revolución, hasta que llegó el tiempo que cité hace unas líneas, aquellos momentos en que un homosexual no tenía sitio en las ¨alturas¨.

Pero como por desquite ha llegado Virgilio y está en las salas de teatro y se publican sus textos, con el centenario se recuerda al origenista, quizá uno de los más exactos relatores de la cubanía, Virgilio el homosexual y genio marginado, ahora se adueña de multitudes de esos quienes aman los libros, para suerte de la isla en peso tenemos por estos días la bendita circunstancia de Virgilio por todas partes.

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