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¨Quitarlo del puesto¨, porque cuando eran los ochenta bailaba Break Dance y tenía un arete y el pelo largo y era feliz, no confiable; y pasaron los años aquellos y el Mariel, y la sal, y el perdón, y las mariposas, y los pintores, y la revolución en ristre.

¨A ese ni loco¨ y pasó a estudiar lengua extranjera, pero tenía los ojos rojos, un negro casi, de ojos rojos sospechoso impío creo, y le llevaron al hospital: ¨pínchalo carajo¨, y en la sangre no había cannabis, nunca hubo pero tenía los ojos rojos como un bistec, como el triángulo de la bandera y siguió de año en año cuando llegaron los noventa.

¨Todavía no está apto¨ e iba en bicicletas chinas de la infelicidad a la infelicidad, un día almorzó dos naranjas y una sopa de hojas desconocidas, preguntó si tendría sentido. Un orador dijo que no compraríamos nada a los vendedores ambulantes, y esos hombres traían la sal, el pan y unos cafés memorables; estudiábamos todos, el vendedor hoy sigue con la mano en alto y hace la guardia y sigue, el orador vive en Canadá; en invierno baja , dicen, a la Florida porque el frío espanta.

Cambiar la mentalidad y ya con cuarenta años y trabajando y trabajando sigue bajo sospecha, porque una vez bailó con la música enemiga, y sigue con los ojos rojos, un negro casi escurridizo y peludo, arriba la misma bandera, el país sitiado siempre, las condiciones excepcionales que conozco desde que vi la luz.

Cambiar la mentalidad y la cabeza es la misma, sospecha que el otro no anda bien con esa camisa extraña, sin cuadros la camisa desesperadamente aturdida que no se me acomoda en los ojos, pero seguimos bajo este sol, que a todos alumbra, en el mismo minuto y ni un viaje al Canadá ¿ que no hace falta? Porque no aburre el calor si están los hijos y la patria entra en el rojo de una mirada, que ya no puede bailar con Sugar Hill, pero se queja del amargo del pan y del tejado maldito, de la necedad y la impostura, de la canción torpe y el invierno importado y la pregunta de turno ¿cambiar el sueño o al soñador? Y otra vez, casi seguro, se vuelve a sospechar.

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