moda pirci
No necesitaba que lo dijera Raúl; ni nadie, la ignorancia franquea la puerta, dobla por la esquina del médico, se amplia en la pizarra emergente, sale de la boca del locutor, se desliza por las reglas del arquitecto, parece estar en todas partes.

Hace mucho tiempo ya, traté de hacer un recuento arquitectónico de los edificios de mi comunidad y nada, el arquitecto del barrio me dijo que lo suyo era firmar licencias. No me lo creía, comenzaba en esto del periodismo y tenía fe en el MEJORAMIENTO HUMANO.

No necesitaba que estuviera en los periódicos, con solo revisar las listas de éxitos de programas populares uno se da cuenta, si antes se parecían a las más avanzadas sociedades, ya el olor es otro. Nunca olvidaré a multitudes emocionadas con una canción que decía: ¨Un hombre quiso mirarse por dentro y se sentó en el tronco de un árbol, no era filósofo sabio ni eterno… ¨ me aturde de ver tantos niños a mi alrededor tarareando que son locos sexuales.

Por eso coincido en lo dicho por Raúl, porque yo también tengo la sensación ¨ de que somos una sociedad cada vez más instruida, pero no necesariamente más culta¨.

Pero hay más, el propio presidente lo ha dicho en la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y uno lo vive en la calle, y pasa con cuadros que ignoran a mansalva, inapropiados personajes que deciden el orden de los días y otras ilusiones perdidas en los vapores del periodo especial.

En una de las reuniones nuestras encontré que se sembraba sin analizar los suelos, y el analista inutilizado y al pie los FORUM y la ANIR y la ACTAF y todo funcionando, con diplomas en casa y eventos provinciales y los campos dando menos.

Por suerte ahora se habla de todo este asunto, sabido y analizado en el debate que en plena calle hemos plantado los cubanos y a sabiendas de que , como recordaría el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros ¨a esta Revolución no podría destruirla el enemigo, pero sí nosotros mismos ¨.

Lo citado en el discurso es como una recta de Vinent en sus mejores tiempos, se habla de que ¨se tolera como algo natural botar desechos en la vía; hacer necesidades fisiológicas en calles y parques; marcar y afear paredes de edificios o áreas urbanas; ingerir bebidas alcohólicas en lugares públicos inapropiados y conducir vehículos en estado de embriaguez; el irrespeto al derecho de los vecinos no se enfrenta, florece la música alta que perjudica el descanso de las personas; prolifera impunemente la cría de cerdos en medio de las ciudades con el consiguiente riesgo a la salud del pueblo, se convive con el maltrato y la destrucción de parques, monumentos, árboles, jardines y áreas verdes; se vandaliza la telefonía pública, el tendido eléctrico y telefónico, alcantarillas y otros elementos de los acueductos, las señales del tránsito y las defensas metálicas de las carreteras.¨

En fin una larga fusión de elementos que hacen de nuestra sociedad un lecho que necesita atención detenida, trabajo que vaya más allá de las consignas y los golpes, siempre los mismos golpes sobre la mesa, o que el tan llevado y traído cambio de mentalidad sea eso, un verdadero cambio y no otra consigna.

Por suerte en medio de estos problemas veo a mucha gente idea en ristre haciendo cuanto puede, en las reuniones de la Asociación Hermanos Saiz los ejemplos pululaban, sin embargo, en casi todas las provincias estos jóvenes se decían tratados como sospechosos, qué paradoja; pero ya lo dije, se hace público todo este desmán que nos tiene, esperemos los cambios, a ver si aprendemos de esos campesinos de Castilla de los cuales, al parecer Unamuno dijo: ¡Qué cultos son estos analfabetos!”

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