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Cuando la guitarra de José Nicolás dejó de latir el pasado  22 de junio de 2012 supimos que era una pérdida rotunda. A mi no se me ocurrió otra cosa que pasarle un mensaje a  todos los amigos y colegas de canciones diciéndoles esa verdad irrebatible.

El hombre seguirá repartiéndose con su pequeña voz y su guitarra y sin trabas seguiría su trova pero era otro el artista que allende  los mares se detenía.

Para suerte nuestra el siglo XXI nos trae a una Cuba que se renueva, atrás los gritos contra las presumibles traiciones, atrás Los ¨Fuera de Juego¨ y otros asuntos ásperos que nos ocuparon el aire, ahora ya contamos con el sonido que nos viene de todas partes y por suerte hacemos un país mejor, digo yo.

La cultura cubana es, quizá muy diaspórica  haciendo repaso simple debemos contar a escritores como Calvert Casey , Lino Novás Calvo o  Cabrera Infante y hasta el mismo Carpentier cuya obra en gran parte nació donde el mar guardaba otras sombras y la gente se saludaba con matices alejados de la cubanidad que ahora nos toca.

Para hablar sobre el tópico que nos detiene, o sea la trova fuera y en el alma, digamos en los últimos 20 años  recordemos eso que llaman diáspora.  La real academia dice que es ¨Dispersión de grupos humanos que abandonan su lugar de origen¨.

Algunos estudiosos se refieren a la diáspora como “a un descentramiento, a una atomización traslaticia, a una fragmentación del territorio por medio de la errancia” en fin quien se va y conserva su discurso en la otra parte.

El trovador, por su parte es  muy difícil de definir en este tiempo, preferimos tenerlo en las tendencias u ornadas estudiadas por varios investigadores cubanos, amén de que un hombre como Frank Delgado da una definición que aunque parezca  vaga , vale la pena atender; según Frank un trovador es un medio poeta, medio cantor y medio guitarrista que al sumar estas tres verdades da un producto de cierta calidad. Trovador digamos es un hombre que poetiza su entorno con una guitarra, aun cuando busque otros instrumentos para enriquecer su obra.

En los últimos años trova y diáspora se han unido de alguna manera, nuestros cantores han hecho camino a una y otra parte del mundo

Según varios estudiosos los creadores vinculados con la canción (ya sean intérpretes o compositores) hay una tendencia a radicarse en naciones  de habla hispana (México, argentina, República Dominicana,  Venezuela, Chile, Guatemala sobre todo España), según  Joaquín Borges Triana,  esto sucede en buena  medida por tratar de salvaguardar una opción de libertad cultural. El hecho de ser hacedor de un tipo de obra artística en la  que el discurso textual, o sea, lo que se dice, es de suma importancia.

España, sin dudas, la que algunos llaman la Madre Patria es una de las mayores captoras de trova, Cuando en 1996 Gema Y Pavel se llevaron a Madrid la propuesta de lo que entonces era el prometedor discurso de la llamada Generación de Trece y ocho se iba  a ese sitio parte de lo más importante, o al menos de ¨lo más promocionado¨ de la trova cubana de los 90.

Desde Vanito Brown, entonces Ihosvany caballero, hasta ,Luis Barbería, Alejandro Gutiérrez, José Luis Medina, Alejandro Frómeta, Raúl Ciro, Carlos Santos, Boris Larramendi, Kelvis Ochoa, Pepe del Valle y Andy Villalón.

Todo ese tinglado de cantores se fue a España pero otros nombres conocían el sabor del mar como Adrián Morales, Julio Fowler, David Torrens, Carlos Santos, Amaury Gutiérrez…

En otra apretada síntesis podríamos nombrar a David Monte, Rafael Quevedo, José Raúl García, José Antonio Quesada,  José  Luis Barba, Evaristo Machado, Rafael de la Torre, Luis Ríos, Clodovaldo Parada, Alejo Martínez, Milagros  Piñera, Gabriel Mejías, Alejandro Zayas Bazán, Alma  Rosa,  Niurka Curbelo, Fernando  Rodríguez, Jorge  Sanfiel,  Janny, Frank González,  Eugenio Carbonell, Alejandro Bernabeu, Luis de la Cruz, Jorge  Sánchez,  Tania Moreno,  Athanai,  Francisco , Luis Enrique Muñiz, Emilio ibáñez, Boris  Garcés, Levis Aliaga, Raúl Cabrera, Rita Rosa, Ernesto Rodríguez, Miguel Ulises, Inti Garcés, Oscar Huerta, Livam, Ariel Cubillas,  Alexis Méndez, Julio Hernández, Yhosvany Palma, Axel Milanés, Maye Ascuy, Luis Ulloa, Víctor Quiñones, Jorge Herrera Kindelán (el Kinde), Lázara  Rivadavia, Karel García, Midiala Rosales, Carlos Lage, Isa alfonso, Rubén Aguiar Muñoz, Alex Cuba, Joyce Concepción; y otros cuyos nombres se nos pierden en la distancia.

A juzgar por la cantidad de nombres podríamos decir que en esa lista, amén de impactos o cualidades puede estar parte de lo más representativo de la trova cubana de estos años, de modo que quizá tenemos fuera parte del alma.

Uno de los asuntos fundamentales de la diáspora es el presunto desarraigo, no olvido una noche de esas que le entrega a uno la capital cubana en la que compartí con Alejandro Gutiérrez.

El autor de Quito Septiembre, quizá el mejor intérprete de esa hornada, al menos de Habana abierta, se sentía fulminado por un artículo de  la prensa nacional en el que se hablaba sobre el desarraigo de esos cantores.

El tema salió a debate, todos dieron opiniones y acudimos a especialistas.  El investigador Nicholas Cook en el libro ¨De  Madonna al canto gregoriano: Una muy breve introducción a la música¨, argumenta la tesis de que para afrontar el desarraigo  que produce la diáspora, las comunidades de inmigrantes se  aferran a su música tradicional, con el manifiesto propósito de  conservar su identidad en un país extranjero.

Y ciertamente en cada uno de los cantores afincados allende los mares se siente una vuelta a los orígenes. Quizá ni siquiera haga falta acercarse a muchos estudios, el mismo hecho de que estos juglares acudan al guaguancó, el son , el bolero o hasta la timba para expresarse, echa por tierra la teoría de la separación de sus raíces.

El hecho de que Boris Larramendi pregunte : Asere ¿Qué bolá? o Vanito le cante a La Habana a todo color, o sigan surgiendo boleros criollisimos, a lo dicho sumamos que esa maravilla llamada Gema Corredera escoge entre el filin y el bolero o el guaguancó los tracks de su primera producción fonográfica, todo eso nos da ya material para considerar por lo menos infundadas las tesis sobre el desarraigo de los músicos cubanos en la diáspora, eso sin echar mano a la  teoría de Borges , aquello de que para hablar de desierto no hace falta camello.

Indudablemente cuando se habla de trova y cubanía se redunda, el bardo puede haber partido como Luis Enrique Muñíz  a  Venezuela,  Julio Fowler a España o Amaury Gutiérrez a Estados Unidos. Las esencias  de cubanía sobreviven incluso al pop sostenido por autores como Donato Poveda , ese gran cultor de la canción cubana y devenido en autor de éxito con el dueto formado con Estefan.

Otro de los que ha mostrado la postura esencial de lo cubano, es Descemer Bueno, sin ser un trovador de tradición, este bardo ha rescatado al bolero, dejando elementos reales de modernidad e incorporándolo al discurso actual. Algo que no sucedía en Cuba a pesar de tantos festivales y encuentros de todo tipo.

Solo Luis Miguel con el apoyo de arreglistas nacionales logró colocar el bolero en el sitio que le toca . Descemer en cambio lo retoma, pero abunda más y hasta se reencuentra con sonidos como el boogaloo.

Hace unos años , Julio Fowler parece haber intentado hacer toda esta tesis sin decir palabra sino exponiendo canciones, el bardo compiló una serie de temas en un disco que solo envió a amigos , el fonograma lleva por título,¨ De Cuba ha llegado un barco cargado de…¨ en el cual se incluyen piezas ¨Un Día más de José Antonio Quesada¨, ¨Son para Pilar del propio Fowler¨,¨ Aunque nunca sientes de Atanay¨ ´o ¨Cuando salí de la habana de Kelvis Ochoa¨.

En cada una de las piezas del citado fonograma Cuba se escucha tan claro como en los sones creados en estas calles santiagueras. Todos son hombres que han vivido por más de 15 años en varias partes de este mundo y que aun así insisten en una cubanía que nadie podrá arrebatarles.

Para suerte nuestra muy pocos de estos autores renuncian a sus raíces, algunos como Adrián Morales incorporan a su obra la etiqueta de ciudadano del mundo, por cierto justo ayer daba a conocer que estrenaba su cd Pilgrim Souvenir. Apuntes para una Cimática”. Y así y todo incorpora sonidos de Leo Brouwer y  otros nacionales.

El pasado  5 de octubre tuvo lugar en La Tropical un concierto de Habana abierta en La tropical. Luego de 10 años el grupo volvía,  lo demás ni falta hace contarlo.

El mundo está cambia´o  diría William Vivanco y la verdad ya no son tiempos de pensar que la gente no se va  a  mover de un sitio a otro. Pasó con bardos de vieja estirpe quienes por una razón u otra se fueron a tierras lejanas  y la mayoría , lejos de perderse plantaron la esencia cubana en muchas partes.

Hoy pasa casi igual, los hombres y mujeres con la guitarra a cuestas siguen hablando del barrio, la palma sola, la pasión de un solar , los ríos o la Habana.  En un lenguaje coloquial o de fina estampa, en arreglos minimales o mezclados con las esencias de otras partes, pero se sigue cantando en cubano.

Quizá alguno diga no soy de aquí ni de allá, pero a la postre saben lo que es llevar a Santiago en el corazón o ver La Habana a todo color, esos trovadores nuestros son de los que reclaman la mitad de la isla que les falta y en pleno Madrid mantienen su acento y le gritan  al más puritano gallego asere qué bolà, porque ya no pueden ser otra cosa que cubanos irreductibles, nacionales que nos llevan a nosotros mismos a otras partes de este mundo, hecho versos y cuerdas, como solo puede un trovador.

 

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