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“Santiago Feliú es muy elitista”, le decía un poeta amigo mío a una muchacha que no por azar tiraba de su lengua. No sentí asombro, es una opinión que aunque muchos no logran articular se palpa en la presencia en uno u otro escenario o en el aire demasiado marchoso de casi todo lo que hacen los trovadores o artífices de la llamada canción inteligente  en Cuba.

Un simple vistazo  a los discos de hoy nos llevan a pensar que la mayoría de los músicos de este tiempo pretenden estar como dice El Yolo Bonilla, ¨En la mecánica¨.  Hace unos 15 o 20 años era común que la multitud se reuniera en torno a un grupo que hablara de un hombre que quiso mirarse por dentro o ganaba los más importantes concursos aquello de ¨siento que tus destellos ahogan mi risa¨.

 Frank Delgado me dijo por allá por el 2003 que su generación fue tojosista pero muy influenciada por los Nicola o Silvio, Pablo y los otros que fueron Nuevos en los 70. Lo cierto es que ya Frank ve pasar la media rueda y junto a él suenan otros aires de muchachos que podrían ser sus hijos y a mi entender se preocupan más por el estribillo que por un texto de poesía más honda.

“Son los tiempos que corren” me ha dicho un colega , una estudiosa de Estados Unidos me ha dicho que soy un nostálgico y Vanito me ha dejado caer que él no ha cambiado que es solo una manera diferente de ver la vida. No pienso que sea mejor o peor, no juzgo a los creadores, son ellos quienes nos traen la vida  hecha canción pero siento eso, la falta de verso  y la propulsión de ritmos en los que la gozadera va delante y a veces como perla salta un verso detrás.

 Los bisoños, al estilo de Adrián Berazaín , por ejemplo, siguen esta fórmula de un  “producto más digerible”, como si no hubiese públicos para contenidos como los  de hace un tiempo. Los medios ignoran a buena parte de cuanto se hace de  modo que conocer la obra de Alain Garrido, Raúl Marchena o incluso la de un Roly Berrío suena como un imposible.

 La radio, al menos  así se escucha en esta parte del saurio,  pocas veces deja rodar el trabajo de los hacedores de la canción humana, alternativa  pensante; como quiera llamarle, sólo en Radio Taíno se atreve Polito Ibáñez a llegar a los primeros puestos de listas y como él titánicamente, William Vivanco, David Torrens, Descemer Bueno y hasta, mire usted,  el elitista Santiago Feliú.

 De todas maneras deberemos hacer un ¨más¨ profundo análisis sobre el tema, por lo pronto quería solo llamar la atención sobre el asunto. Escucho menos verso y más ritmo aparatoso (que no siempre falto de creatividad) y los medios parecen decididos a hacer leña con todo y la palma, como si estuvieran con Ricky, ya saben: living la vida loca.

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