La polémica en torno la música y músicos cubanos es tan vieja como la llegada de los conquistadores a la isla. Ya en el 1776 se registra un chuchumbé (ritmo caribeño), cuyo texto dice: El Papa llegó a la Habana, pero el diablo lo tentó, al mirar a una cubana, el chuchumbé se le alzó, debajo de la sotana.
Como es de esperar el chuchumbé fue perseguido y prohibido por las autoridades católicas, pero el tema no encuentra fin. A aquel pasado se han sumado Beni Moré, Arsenio Rodríguez y hasta la Nueva Trova.

Recientemente el debate llegó al pleno de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Algunos de los más renombrados intelectuales cubanos mostraron preocupación por la calidad de la música que se difunde hoy en La mayor de las antillas. Joaquin Borges Triana, critico y periodista cubano se acerca al tema.

JBT: Si me pidieran opinión estaría totalmente en contra de establecer un tipo de fórceps, de política que establezca determinados límites, creo que se hace mucho énfasis en que los medios han trabajado la música más vulgar y yo no creo para nada en eso, yo creo que hoy la música se distribuye por otras vías de forma independiente , gracias al desarrollo de las tecnologías de la comunicación y eso es ya imparable; Usted tiene que hace labor educativa , de información , pero uno no puede estar pensando en prohibir nada porque lo que se prohíba va a generar deseos mayores de acrecerse a eso.

¨Me inquieta que hay dos o tres generaciones a las que costará salvar del mal gusto, al estar constantemente bombardeadas con textos divorciados de la literatura y con música de escasos valores estéticos¨. Dijo el extraordinario pianista cubano Frank Fernández en el debate producido hace unos días en el consejo nacional de la UNEAC, afuera muchos siguen al ritmo de una música que traspasa sectores y llega incluso a los más pequeños.

El periodo especial nacido de la caída del campo socialista y el bloqueo económico contra Cuba ha dejado secuelas culturales insuperables según el criterio del estudioso Joaquín Borges Triana.

JBT: Siempre digo que una de las mayores huellas del periodo especial es la pobreza espiritual que ha dejado en mucha gente , que cuando eran niños en los años 90 apenas ni leyeron, que no tuvieron la posibilidad de contar con esas ediciones masivas, esa generación que se formó en los 90 , su formación cultural no tiene los basamentos sólidos que tuvieron generaciones anteriores, por razones obvias: la producción editorial colapsó, además por el propio déficit educacional cubano.

Durante los 90 en Cuba se entró a debate por la timba, un interegénero musical con influencias del rap, el funk, el son y el jazz, de arreglos muy complejos pero regularmente con textos considerados agresivos contra la mujer.

Hoy es el reggaetón, una música que muchos consideran menor pero lleva unos 15 años de supervivencia contra el pronóstico de muchos estudios y artistas.

Los años pasan , la vida no y Cuba se nos llena de versos y música considerada de mal gusto por algunos y seguida por multitudes , de todas maneras confluyen aquí las canciones del cantor Carlos Varela y títulos como: Con dinero y pasma´o del Micha, guitarristas como Leo Brouwer, cantantes al estilo de Ivette Cepeda, proyectos como Buenas Fe o William Vivanco, todo sumido en el añoso sabor de la Aragón o la persistencia de Los Van Van, las lecciones del Buena Vista Social Club.Las polémicas estarán , el tiempo sabrá colocar a cada uno en la porción de olvido que le toque.

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