Hace solo unas semanas, por esas cosas grandes de la tecnología el cantor cubano Luis Barbería me hizo estremecer con un Fillin que había escrito a más de mil kilómetros de su Pinar del Rio natal. Debo decirlo, me sorprendió el tema, bello , arropado con acordes de jazz y elementos brasileños, colocado en una voz grave a lo Sinatra y cubano como pocos.

Recuerdo el tema y escucho a Alejandro Gutiérrez cantando canciones de Gerardo Alfonso, en esa voz que es un privilegio y que aun asentada en Europa insiste en hacer sones y rumbas. Todo luego de tener ya en manos el posible sencillo del disco ¨Cambios¨ o mejor aún la vuelta que trajo a Vanito otra vez a La Habana para grabar con Bis Music.

Hace unos seis años estos mismos músicos en el Boomerang insistían en el tema Cuba, de alguna manera Tabú en el mercado musical moderno y con la actualidad fusionada decían , es el colmo. Asere ¿qué bolá? Esa frase tan cubana. En fin que ya nadie puede dudar del modo en que estos muchachos de más de 40 años insisten en mostrar a su patria, a veces rockenado el son o rumbeando el bossa pero cubanos como cualquier palma, como una de esas hojas de las enormes ceibas habaneras, como el tipo que se pierde al pasar de la mulata mientras silba en el bici taxi, como el Benny con el bastón diciendo¨ A ver Beibis¨, como un manicero que aspira a comprarse un cuartico en el Vedado, como el hombre acaso invisible que escoge entre los pastizales el alimento de sus caballos en Llanos de Maceira.

Cubanos aquellos cantores de Habana Abierta como pocos. Lo recuerdo luego de aquel flilinazo que Luis Barbería me dio hace solo unas jornadas , un título que defendió Gema Corredera en su disco nuevo y pienso en lo absurdo de la palabra desarraigo, cuando se habla de estos artistas que han ido diseñado la banda sonora nuestra y quienes desde Europa muchas veces, nos ayudan a entender mejor eso que muchos ni saben qué significa. Ser cubano.

Anuncios