Que no soy chovinista, pero me gustan las palmas y las mariposas y los tabacos en los labios de mi abuelo y el trago de ron y el mamífero en la púa cuando el año pierde sus horas últimas , y las mujeres que se contonean si Adalberto Álvarez dice .¨ Qué te pasa mami, qué me estás haciendo ?¨

No soy chovinista, digo, pero llevo mi felicidad hasta los bordes de la isla y vuelvo siempre a la parte más ancha , al mismo sitio de Maceo y Sindo, de Pepe Sánchez y Matamoros. Me han dicho que no tengo permiso pa atravesar el mar y ver a quienes bajo otra bandera hablan en otro idioma sus ideas también de otro tipo.

Soy zurdo les he dicho , como Santiago , y el chovinismo no me cobija , como tampoco ando haciendo ensayos sobre cegueras, sé que los tocororos faltan que hay quienes destripan al colibrí que ponen sobre mi mano la oración dudosa y reclaman mi primavera.

Así y todo siempre vuelvo al origen ,a Heredia con los ojos abiertos contra el Niágara, a Martí con las manos detrás en
su traje negro, a Lezama y su luz en lo oscuro, a Florit o Wichy Nogueras , Titón y Alicia Alonso, Padura o Carreño. Creo que no tengo remedio y no soy chovinista, pero sigo ahí mirando la palma enhiesta, a punto de soltar todos sus frutos.

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