Zurdo, arrestado  y poeta sin fin es este cantor que ahora llega a la media rueda ( los cumplió el 29 de marzo)  en medio de canciones y el humo de los carros y la vida atravesando sus párpados.

Ya lo conté una vez, fui a su casa a pedir una guitarra y me quedé con cientos de anécdotas y pasiones atendidas punto a punto ante este hombre que me había dictado aquella oración que aun repito : Mi mujer está muy sensible.

A Santi, el hippy en el comunismo que vivió, se dice par de años  con guerrilleros en Colombia , rescatado por Silvio en aquel concierto chileno del año 90, las canciones se le dan certeras, inconfundibles.

Es difícil olvidar su¨ Para Bárbara¨ , escrita siendo apenas un adolescente , el ¨Bolero¨  que habla de ¨Otro hallazgo de la edad, y otra oportunidad para ser diferente¨, o aquel otro texto tremendo donde dice: ¨solo mirándote a los ojos reconozco al mundo.¨

Santiago Feliú llega cincuentonamente distinto buscando otra canción para dejarnos perplejos ante su verso y su modo único de tocar la guitarra. Suerte la nuestra en esta isla que él quiere bien verde para su felicidad.

Que siga siempre esa canción ennorme del Santi y que no deje de  cantarnos nunca  esa pura canción que lo encuentra y lo olvida, al fin y al cabo ningún dolor se queda sin amor, lejos de doler devuelve el corazón. Él lo sabe bien. En esta vida, la que nunca alcanza.

 

 

 

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