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Hace muy poco Orlando Cruzata, quizá uno de los más atinados directores de la TV cubana,  escribía en su muro de FB que la Tv nuestra era culta pero aburrida.

Yo no me he entretenido con la televisión  mexicana, venezolana o salvadoreña, pero la verdad cada vez que me soplan un reality show de esos que flotan por los reproductores DVD de esta tierra me espanto, estos espectáculos matarían del corazón al mismísimo George Orwell o al Truman de Peter Weir.

Ya lo creo, fuimos los campeones de la radionovela al punto que muchos cronistas latinoamericanos se preocupaban porque la gente comenzaba a hablar como en los culebrones criollos al estilo de ¨El derecho de nacer ¨,¨ El collar de lágrimas¨ y otros lacrimosos espectáculos cubanos, pero hoy ¿Dónde estamos?.

Justo ayer la periodista Loli Estévez se atrevió a citar el eslabón comercial ante autoridades de la radio y la tv cubanas y ella misma se reía porque ¿A quién le vamos a vender muchas de las cosas que hacemos?

En ese sentido, no hay que sacar cuentas, hemos ido atrás.  En cuanto a la radio, en el programa ¨Dialogo abierto¨ de la citada periodista  se habló de la calidad, el gusto y la tan llevada y traída desprofesionalización del medio, a esa larga palabra la escuche de los labios de Josefa Brasero y luego vino una suerte de prueba a locutores y nada, todo siguió igual.

Pero nuestra radio sigue sufriendo el estatismo de hace mucho, creo yo.  Esas criaturas de más de 40 años , con los mismos realizadores y cuyos contenidos envejecen con la audiencia parecen eso, más que  programas radiales acompañantes de los que pasan por el tiempo cubano.

Hablo de tales asuntos como un ser quien ha seguido y sigue la radio y la TV  cubanas y creo en la necesidad imperiosa de cambiar mentalidades lo más pronto posible, si no seguiremos ,como dice un amigo,  dejando al mismo pícher para que se lo coman a batazos.

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