Cumplir 90 años debe traer dolores adicionales, indudablemente con esa edad uno anda tan lejos del vientre de madre que el silbo del final nos suena demasiado alto, sin embargo la radio cubana, con todo el sacrificio, los golpes y las crepitaciones apunta a cumplir  más. En otros lares el panorama puede estar pintando distinto.

Ya Radio Nederland, por ejemplo,  dejó a sus nativos en el exterior sin señal alguna  y bajará su tiempo de trasmisión  por la onda corta en este español que nos une, se dice además que los repetidores de las Antillas neerlandesas podrían apagarse.  BBC no solo dejó de trasmitir sino que eliminó el servicio de podcast,  Deutsche Welle se salió del dial en español. Todo eso lo deja a uno con dudas en este tiempo de  internet e inteligencia artificial y claro lo lleva a pensar en los 90.

Es cierto, el mundo moderno ha bajado el precio de los receptores hasta a dos dólares, pero cada vez tenemos menos bandas y lo que es peor hasta estas mismas se van borrando, los trasmisores de onda media, por ejemplo,  se construyen muy poco ya y la FM tiene   la competencia de internet, la nitidez de su sonido  ha dejado de ser un elemento  irresistible. Los teléfonos  apuntan a cambiar la historia. Aunque;  a decir verdad, seguimos teniendo los de la radio, una pantalla del tamaño de la imaginación de quien nos escucha y llegamos  hasta a los bolsillos peor tratados.

Así vamos sonido tras sonido haciendo mundo, ¿amenazados? Bueno y ¿está amenazada la música en su sonido más natural? ¿El profesor ante tanta información? ¿La libreta escolar? ¿Los traductores y traductoras? ¿Hollywood? ¿Las disqueras? Hasta el ecosistema está en amenaza, es como si nos llegara el Apocalipsis y algunos se arrojarán al vacío pero nada va a terminar,  creo yo. Todo simplemente va a encontrar nuevo nido, bueno el del ecosistema lleva jornadas extras.

Los hombres (y las mujeres claro)  somos hijos de la palabra y a ella vamos, la radio es eso, sonido y verbo y música y vida, por eso imagino iremos a otros aparatos, nuevas vías pero seguiremos activos  en locutores, guiones, directores y señales, seduciendo, tratando de educar, informar y ser parte de la vida de quien nos lo permita.

La verdad, no creo en el final,  aun cuando ya la radio cubana cumpla  90 y lo escribo  para esta internet moderna y futurista pero lo digo también en mi radio y sé que mi palabra estará en los VEF 206, los ILGA, Selena, Radiocasetes Sanyo y en los tantísimos aparatos que van de la cocina al oído, de la gaveta de noche al estremecimiento, otra vez con ¨Clavelito¨ y el ¨Derecho de nacer¨, ¨Alegrías de sobremesa¨, ¨Haciendo radio¨ o cualquiera de los programas que a lo largo y ancho del caimán  hacen posible este aniversario, por eso espero que siga,  hecha sonido mi radio,  parecida a su gente, inagotable.

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