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Entro al estudio de Frank Delgado como se entra a un templo, en la pared  afiches de sus conciertos, discos, textos que van desde Updike a García Márquez, de Hemingway a Padura, de Proust a Fernández Larrea. “Puedes leerte el que quieras pero aquí dentro” , me dice mientras paso los ojos por la Insoportable Levedad del ser y me habla de que al frente vive el narrador Alberto Naranjo.

Hemos entrado Eduardo Sosa, su novia de entonces y yo. Me había bebido un tequila y varias cervezas, Frank estaba muy gordo y según me dijo,  con una dolencia en el corazón. Saco mi grabadora y la coloco sobre la mesa, de fondo Santiago Feliú. Frank comienza a hablar casi sin detenerse. Alucino, esta es para mí la gran historia, la pasión desatendida por mucho tiempo y ahora en vilo, en medio de guitarras y fe. Esto de me dijo Frank. He creído absolutamente cada palabra.

Guillermina Camarioca en tiempo de Rock

Yo empecé tocando rock, el rock de los 70, el único que fue clásico. Ahí llegué a la guitarra y tenía un dúo con un tipo que se llamaba Humberto Rodríguez y cantábamos una canción muy vieja de Pedro Luis Ferrer que se llamaba¨ Guillermina Camarioca¨, eso era por allá por el año 76. “Dame acá la guitarra” dice  y canta  el añoso tema.

Eso es un texto de Rodolfo Ferrer con música de Pedro Luis que en aquella época se escuchó mucho, era como “Resumen de Noticias” de Silvio, y a mi me gustó mucho porque así aprendí a tocar el son,  eso fue como en el 75 o el 79. Lo cantamos en un festival.


Lo que se es antes de ser Novísimo

Yo empiezo en la universidad en el año 77.  Ya había hecho algunas canciones y en la universidad había un movimiento de aficionados importante, entonces  hacía mis cancioncitas y hubo un programa que se llamaba ¨Variedades infantiles¨  Ahí oigo cantar por primera vez  a Donato Poveda, Cabrales, Xiomara y Tosca  y me gustó muchísimo lo que vi, después había un trovador que vivía por aquí por Playa , ese muchacho se llamaba Renato, que más nunca he sabido de él y tenía unas cuantas canciones,  vino por aquí le pregunté  por la gente de ¨Variedades infantiles¨ y me dijo que eran de la Víbora, él me avisó de una audición de la gente de la Nueva trova, yo estaba en primer año de la carrera y  fui , era en F y 15 y allí me encontré con cada personajes, pa´ mi eran de otro mundo todos:  Alberto Faya, Ángel Quintero, que yo los veía en la Peña del Almendares, y otros más.

La cosa es que cuando fui  a la evaluación me encontré con toda esa gente. Ahí  estaba hasta Mike Porcel y me oyeron y me dijeron :  ¨Tú tienes calidad y puedes ser de la Nueva trova..aahh, tú sabes, tú sabes”.  Ahí conocí a Santiago y a Donato que se iban a presentar con un cuarteto junto a unas muchachas llamadas Lupe y Lala  (Coge la guitarra y toca, “Quédate para germinal”.  Termina se ríe un poco y sigue).

Mira,  ahí conozco a Santiago y a Donato que ya salían en la Televisión , Silvio los había invitado . Ahí estaba también  un tipo que se  llama Julio Gómez, que estaba en el jurado, no sé por qué, porque él no era trovador ni nada de eso  pero tenía una peña en el parque Lenin, en el taller de cerámica, y ahí se reunían muchos trovadores jóvenes, ahí recuerdo a Martha Campos , que era mayor que yo Martha Campos me lleva a mi cinco años, iba Renato, Roberto Poveda y poetas; iba Fernández Larrea, Alfredo Carol que  vivía en Arrollo Naranjo, Juan Carlos Pérez que vivía en Calabazar y era como un desfile, iba Pedro Romero.

Eran todos de esa zona  e iban ahí al parque Lenin. Ahí yo cantaba  todos los domingos, a las tres de la tarde ahí no iba nadie:  diez curiosos, uno que cayó  de fly , yo hacía canciones todas las semanas y las estrenaba. Eso duró muchos años, yo estuve yendo desde el 79 al 82 y  ahí yo me enteraba de lo que hacían Donato y Santiago que tenían actividades más importantes, yo iba a verlos y los admiraba  y a veces descargaba con ellos, entonces.

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Se es  Novísimo o no se es

Los primeros que se dieron a conocer  de los  Novísmos fueron Donato y Alberto Cabrales, Tosca y Santiago Feliú. Yo nunca estuve muy vinculado a Donato, Cabrales y Tosca. En un momento comienzo a tener amistad con Santiago Feliú;  antes de conocer a Carlos Varela y Gerardo Alfonso , mucho antes. Esa gente la comienzo a oír en el 81 en  el Café cantante del Hotel nacional, ellos eran muy amigos, andaban juntos . Los oí y me cuadró mucho.

A Gerardo lo empecé a oír más cuando se empató con  Xiomara Laugart y ella empieza a cantar canciones de él , temas como “La ilusión”. Ellos cantaban en una peña en el Hotel Nacional  llamada El trovar, que la tenía Enriquito Núñez,  eso duró como un año y pico, en un bar que había ahí , el bar Aire mar , esa era una de las mejores peñas de la Habana hasta que turismo se enteró de que nadie consumía nada, ahí caía to’ el mundo. Lo mismo Vicente Feliú que Donato o  Lázaro García .

Eso empezaba a las  tres  de la tarde y era algo bueno, yo me pasaba la tarde oyendo música. A esa peña iba mucho Tosca,  y Donato iba siempre temprano porque ya tenía un niño,  iba con Nory la mamá de Donatico , ahí Santiago siempre acababa con “Apuntes para mi muerte” de Vicente , en ese tiempo era la Revolución nicaragüense y se cantaba aquello de “Comandante Carlos,  Carlos Fonseca”, era lo mismo que hacían luego la gente de Trece y ocho y todo los demás, acompañarse los unos a los otros.

Oye hay una generación después de los Nuevos: Amaury Pérez, Ángel Quintero, Pedro Luis Ferrer, Ireno García. Yo llegué con 19 años a la música,  vengo luego de esa generación,  a veces las generaciones no son por edades, mira Pável Urquiza es casi de mi edad y lo vinculan con los más jóvenes, Rita del Prado es de mi edad y tú la ves con Samuel Águila y toda esa gente.

La Nueva trova fue poesía de vanguardia, si vas a las primeras,  las letras de Silvio te encuentras una poesía críptica, de vanguardia,  polisémica , difícil , igual que Vicente y Noel. En la generación mía se comienza con una poesía tojosista. Si vas a las primeras canciones de Donato, de Cabrales, de Tosca , son todas muy tojosistas, bucólicas.

Donato  Poveda fue un tipo que desarrolló muy temprano  a los 20 ya tenía hijos entonces era un tío con su honda familiar y se  vino a asociar con Santiago, Gerardo y Carlos y después vino Gunilla que era muy simpática  y le gustaban las descargas y nos fuimos acercando. Yo tengo una etapa como en el 81 u 82 en que  Santiago y Gunilla se mudaron para la casa del primer secretario de la embajada sueca  y entonces íbamos a una  playita y jugábamos bádminton y de pronto invitábamos a Carlitos .  Gunilla nos presentó a otras suecas y todos nos empatamos con suecas y nos reuníamos a descargar y hubo afinidad.

En ese tiempo  no reuníamos  ni a  30 personas cada uno, por eso decidimos hacer un recital  que  fue en la sala Guiñol, ahí caben 110 personas, y ahí empezamos a tocar regularmente. Íbamos a escuelas y lugares así y ahí empezó ese grupo de Gerardo, Carlos y yo. Lo último que habíamos hecho fue un concierto en el  la Casa del joven creador en el año 86 y un concierto en el Charles  Chaplin  cuando era la cinemateca y logramos reunir a unas 400 personas que la mayoría a quien conocía era  Santiago que había hecho el disco “Vida”, había hecho giras con Silvio pero estábamos todos, claro hasta  finales de los 80 que el que da un despegue del carajo es Carlos Varela.

Un topo

Yo no tengo disco hasta el año 95, aquí había sólo un estudio, el de la EGREM , después uno de Radio Progreso, y a finales de los 90  el  de  música electroacústica: Aquí pa´ grabar había que ser un mago. A mi generación le dicen los topos porque no grabábamos en ningún lado . Ni Silvio tenía tiempo para grabar.

Gerardo hizo su primer disco en los 90. El hizo un disco en Italia pero no salió, Carlos Varela había hecho uno en Canaria en los estudios Manzana en el 88, Jalisco Park. El se hizo mucho más en la radio por el concierto que le grabó Jaime Almirall en  La Cinemateca  y comenzó a tener la peña con el grupo Síntesis y la gente después iba a verlo más a él que al grupo entonces.

Yo recuerdo que en 23 y 12, yo acaba de venir de Angola en el 88, me habían dicho. “¡Tú sabes que ha despegado, Carlos Varela!, yo dije “No jodas”, y entonces es que nos vamos a la peña de Síntesis y allí estaban Gerardo, Gunilla y ahí Carlitos, dijo: ¨ voy estrenar una canción , y cantó Halisco Park . De pinga.

Hablamos mucho más, mi grabadora compiló cada palabra y arremetida de canción, me emocioné, di opiniones,  di a conocer mi punto de vista sobre aquel hombre de discos donde humor y crítica social van de la mano del son o  el bolero, siempre con una gracia única.

En ese tiempo no vivía con Mildred , su compañera , de modo que me dio la sensación de ser aun con sus métodos modernos de promoción y  la tanta tecnología en su estudio un topo que mira al porvenir  sin temor a los días, un hombre que sabe contar a la perfección la utopía del pasado.

 

 

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