¨América es un error¨, dijo Sigmund Freud mientras veía bajar en un puerto norteamericano fachadas artdecó, cuadros surrealistas, esencias impresionistas y todo lo europeo que el dinero de principios de siglo norteamericano lograba comprar. Lo afirmó en una de las páginas de la novela Ragtime de L A Doctorrow, una joya literaria que ni siquiera conservo porque la he regalado tantas veces como he podido.

El texto publicado aquí en los 80 por Letras cubanas es una suerte de fresco de los primeros años del siglo XX en cuyas primeras páginas puede leerse aquella frase de Scott Joplin:¨ Do never play de ragtime too fast¨ (trato de recordar de memoria) o sea, Nunca toques el ragtime tan rápido y la verdad no creo que el libro sea lento, por el contrario lo que viene luego de esa frase es un cúmulo de palabras ordenadas de tal manera que uno ni cuenta se da de toda la historia conjugada en el texto.

JP Morgan , el Mago Houdini, Emma Goldman , Henry k Thaw, Stanford White y otros tantísimos personajes de los primeros años del siglo pasado se unen a seres sin nombre, sombras definidas y llamadas Padre, Madre o Hermano Menor que nos llevan por grandes sucesos de Norteamérica.

El texto  muestra la historia de Tateh, un pobre emigrante que luego de mezclarse políticamente con socialistas y anarquistas tiene un roce más bien hondo con Evelin Nesbit, la bella modelo que comenzara las grandes historias de las supermodelos, este hombre cumple casi todas las reglas del sueño americano; es el emigrante pobre y rebelde que descubre las simientes del dibujo animado y culmina convertido en un gran burgués .

En torno a ello personajes como el Hermano Menor, otra sombra enamorada de La Nesbit , y el Negro Colhouse Junior, un músico quien ofendido por unos bomberos blancos termina tomando una de las propiedades de JP Morgan a la usanza de las películas actuales, una suerte de Johnny Q  aunque en este caso  Colhouse  termina siendo un héroe que lucha más por su honor mancillado que por el derecho de los negros.

Ragtime, decía, una historia de las que mejor recuerdo en la  literatura norteamericana del siglo pasado, un texto que regalo tanto como puedo y publicada en Cuba hace ya demasiado tiempo. Ojalá se le ocurra a alguien volverla a poner sobre los estantes nuestros para regalarla tanto como me dejen mis sueldos y mis amigos.

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