Leonardo yo también escucho esa descarga

indicePara Susan Thomas, que le quería bien

Un día me voy a morir de cualquier cosa, de una sanción, de zika, de un chivatazo, de un buen palo, de la emoción (este país arrebata), de una canción rotunda, de tanta Claudia hermosa, de no sé qué… pero lo que es bien serio es que un día entro en la caja de anacahuita y el adiós estará en amigos, en los hijos, en esa mujer que me ha amado tanto, pero aún estoy , y solo puedo decir adiós a otro de esos tipos que admiro tanto.

Se murió Leonardo Acosta, que claro está tiene sus detractores pero a mí, en Cable a Tierra un programa que él me ayudó a construir, el dolor me estremece. Lo descubrí tarde, con aquella primera “Descarga de Jazz”, sin fotos, no la edición moderna, y luego lo fui encontrando en sus contradicciones con el más pinto. Acosta, tenía paz con muy pocos, solo con su búsqueda de una verdad que lo llevaba a dilucidar sus “disgustos” con la banda de Benny Moré, su modo de negar la paternidad del bolero dada a Pepe Sánchez. Ni a Jorrìn dejó paz porque, según él, no inventó el Chachachá, diría; o que los complejos genéricos eran un soberano disparate.

Leonardo tenía esa voz que uno se niega a dejar de escuchar, y es que no solo escribía, ese hombre estuvo en las grandes: digamos Banda Gigante de Benny Moré, Grupo de Experimentación Sonora del Icaic o Irakere.¿ Qué más pedir ?: ese tipo con su saxo ya vivía, que no era un grande en eso, ya lo han dicho pero estuvo ahí, viendo al Benny que… a Emiliano Salvador o Silvio que… a Chucho… Se va, quedan ahí sus libros, su premio nacional de literatura y de música.

Esa partida duele, y uno dice adiós a sabiendas de que un día también va a morir de cualquier cosa, pero antes, si disfruta los asuntos bellos, profundos, cubanos se habrá leído a Leonardo Acosta , una de esas pocas personas que realmente merecen llamarse maestros, le digo adiós y vuelvo a sus textos, a su eterna “Descarga cubana de jazz”.

Entre La Habana y Santiago existe disparidad

Jorgito

¿Que nos ha venido pasando con la trova y los trovadores más jóvenes en Santiago de Cuba? Pocos locales han traspasado el umbral y han colocado sus guitarras desde su misma  ciudad. Algunos como José Nicolás, incluso, murieron fuera de la isla. El polémico Donato Poveda se asentó muy joven en la capital y en los últimos años, poco pasa.

Rubén Lester graba discos que no se distribuyen, Felipòn hace mutis, solo Adriana Assef parece querer entonar en serio pero igual queda murmullo y poco más. Para colmo Eduardo Sosa y William Vivanco han quedado silenciados por una ola incomprensible, o al menos no aclarada por nuestras disqueras. Debe ser por eso que los más jóvenes siguen intentando a su modo.

Jorge Noel Batista  nacido el 14 de julio de 1991 decidió dejar su Santiago de Cuba natal y probar suerte en la Habana. En poco tiempo ha sido tresero de Ray Fernández, ha acompañado y grabado con Raúl Torres y William Vivanco y consolida el sonido de un tres que tuvo que comenzar a usar en la capital casi como una salvación y al mismo tiempo como parte de su alma oriental.

Recientemente el joven volvió a Songo – La Maya  para grabar una conga, varias llamadas le bastaron para notar que la mayoría de los ejecutores de ese género estaban en el Festival del Caribe y se fue a la Ciudad.

En poco tiempo dio con Ricardo del Llano y su Ricachà estudio y entraron a grabar entre otros, miembros de la Conga de los Hoyos. Horas después el trovador estaba en la capital cubana, le pregunté aun en su lugar de nacimiento  porque irse y la respuesta era casi obvia

¨La Habana porque ahí está todo, ¨, me dijo ¨ los medios de comunicación, posibilidades reales de promoción. Desgraciadamente en Santiago no hay esas condiciones¨

El joven trovador ha tenido que saltar entre sonidos para sustentarse, desde tocar en peñas de amigos hasta formar parte de grupos soneros en Centro Habana, sin embargo Santiago de Cuba sigue siendo esencia para él.

¨Siempre quisiera volver¨, dice, ¨Estoy allá y siento el sonido del monte, la gente no se da cuenta , pero en La Habana con todo lo de la ciudad uno siente deseos de volver al monte, además la cultura santiaguera es única, por eso estoy aquí para grabar una conga santiaguera que pocos lo entienden. ¨

El joven trovador vino a su cuna, encontró el sonido y partió a la capital. Pronto volverá a distribuir la conga y grabar otros temas, pero como otros también se ha llevado su guitarra a occidente, esperemos suene bien y el silencio no le acoja, como a otros excelentes trovadores de la tierra de Pepe Sánchez, Miguel Matamoros y Sindo Garay.

 

 

Escuchar a Kamankola Antes que lo prohíban

13458791_10208191941707750_4821149520469106524_o.jpgDescuartiza el país, ponle tu savia, tu amor y reármalo. Pon todas esas palabras en la guitarra y desanda; eso parece hacer Jorgito kamankola. Con ese nombre barrial, con esa facha de rasta en la mirilla este tipo desgarbado sorprende, atolondra, seduce verso a verso.

Si no le creíste a Sugar Hill Gang o a Silvio quizá no le entiendas, porque este muchacho pone el nervio en la acera. Uno suspira muy hondo sus títulos y siente la grasa de la ciudad, el humo de la ciudad, las putas de la ciudad, la mierda, la miel, la mordida, el sudor y claro está las lágrimas.

Si la Nueva trova estaba cansada, moribunda en algunos platos este muchacho da un giro y muestra una posible tabla, un pasillo a donde llegarle a los de 20 o menos.

Aquí uno podría encontrarse la discordia de quienes afirman que tal cosa no existe ya, que se murió la Nueva Trova y yo no lo creo, primero los fundadores están vivos en su mayoría y siguen con los mismos presupuestos estéticos que les veo a estos muchachos como Jorgito kamankola , claro, este rastamilenial canta en su momento, como su momento.

Pero el asunto podría ir más allá porque este muchacho, ¿qué es? ¿Un trovador que rapea sus textos o un rapero con guitarra? Es de las dos cosas y ninguna, pero sin dudas atravesarse por una guitarra impone en Cuba esa esencia que viene de Sindo a Silvio.

Pues Jorge Lian o, como se hace llamar, Jorgito kamankola, nacido en el Cerro, ex utilero de Aceituna sin hueso tiene grabado un CD titulado Antes que lo prohíban, un disco en el que se escucha además a EME Alfonso y Samuel Águila, un fonograma de 2013 que pudo reproducir gracias a un Crowdfunding y que lo ha presentado en muchas partes. Yo le he sentido descuartizar el país, ponerle su savia, su amor y rearmarlo en la guitarra y me ha parecido hermoso, por eso escribo, porque creo debemos asomarnos a este muchacho que canta Conectado y respirando. Escuchémoslo que quiere comprarle un suspiro a la Habana, vamos, Antes que lo prohíban.

La Dama Blanca

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En una entrevista que le hice a José Luis Cortés,  El Tosco,  se asombra porque unos muchachos no sabían quién fue Benny Moré, sin embargo, algunos músicos de hoy dejan latir lo añoso en su discurso aun cuando opinan, sienten y piensan diferente, quizá por eso la hija de Aguaje Ramos: Yaite Ramos Rodríguez hace rap, reggae, música urbana y se hace llamar La Dame Blanche.

Esta flautista pinareña tiene dos discos “ Piratas” y “ 2” y se defiende en escena de manera vertiginosa, solo hay que poner su nombre en Youtube y llega ,Hay en ella una etapa más tradicional con el Nombre de Yaite Ramos y una que rompe esquemas, o quizá entra a otros más de hoy.

Esta negra llamada Dama Blanca, compone , se desenvuelve como raper, toca la flauta y se echa sobre sus hombros un sonido de hoy arropado con las tradiciones que le llegan desde el mismísimo trombonista Jesús Aguaje Ramos o incluso de Mayito Rivera quien se cuenta en su propia familia.

Graduada del Isa la Dame Blanche pudo ser una flautista clásica pero prefirió el sonido de su tiempo, según ha dicho enciende vela en el escenario y le gusta contar las historias de su Pinar del Río natal, por ahí va su disco “2” que promueve este 2016. La Dame Blanche, esa negra cubana radicada en París hija de sonero con sonido urbano. Otra de esas cubanas que uno debería escuchar.

Hablar con Danays Bautista

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Cuántas veces uno ha querido apagarse, hundirse  en un  blackout por cosas tan simples como un portazo, una carta vieja, una mirada  esquiva. Conozco una mujer quien sabe hacer verso los minutos; De verdad,  no es juego de palabras. Una mujer que dobla el portazo y lo entrega hecho una pasión intensa. Es una cubana llamada Danays Bautista.

Reviso sitios como El País y vuelvo sentir que es inmensa,  ese diario en su edición del  12 de mayo de 2010 dice:

Danays Bautista había quedado con su esposa en Puerta de Toledo para un ensayo. Danays, que se quedó ciega de niña, es guitarrista, cantante y compositora de jazz latino. La mujer, cubana de 37 años, bajó al andén de Nueva Numancia (línea 1 de Metro) para coger el metro y llegar a tiempo a su cita. Pero no llegó nunca. Un tren le segó el brazo izquierdo cuando se cayó entre dos vagones.

La conocí porque Luis Barbería le dio a Cantar su Guaguancó para Daniela y quedé prendado, luego di charlas y le citaba, le entregaba videos a los amigos y finalmente le hablé a Danays.

Este Domingo me tocó entrevistarla para mi programa Cable a Tierra y mientras hablaba casi me pierdo. Es dulce,  sabe reír, traer la paz:  ¨Tranquilo Boy¨, me decía porque yo sospechaba demasiado cansones para ella  30  minutos de diálogo  y no. No había portazo, ni ganas de quitarse nada , ni blackouts, de veras esta mujer hace versos los minutos y no es un juego, ni palabras gastadas, es solo Danays.

 

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“ Es raro¨, me dijo, ¨Estoy en la Habana y casi todos mis amigos están fuera del país¨, pero reía, su perro, me dijo,  está con la lengua a tres metros de tanto calor porque la Habana y el Oriente cada vez se parecen más, nos reímos y en la radio ese ambiente de soledad que uno trata de acorralar para que el oyente sienta  compañía.

Nominada al Cubadisco 2013 con su disco Live  y guitarrista extra clase, según nombres de calibre en esta isla,  Danays se acompaña hace años por un quinteto compuesto por  Luis Guerra, Reinier Elizarde, Rafael Águila, Michael Olivera y Yuvisney Aguilar.

Tiene una voz que sabe decir plena y dulcemente el filin, el jazz y que no solo se une a clásicos a lo María Teresa Vera y Guillermina de Aramburu. No, en su fonograma aparecen también autores como Eduardo Ramos,   el ya citado Luis Barberìa y Vanito Brown.

Otro domingo que no tendré más¿ Adónde irán? o sì,  de algún modo quedan los domingos, porque pude hablar con esta mujer hermosa, que dice palabras tranquilas o temibles en  el tono sutilísimo que logran los grandes cantantes, así la guardo a Danays Bautista a su paso por La Habana . Ese lugar en el que tuvo su amor y su guitarra e  hizo jazz y canciones y aprendió incluso a convertir en acordes los más temibles portazos.

¿Y Vivanco Dónde está?

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¿Dónde está William Vivanco? Preguntó una oyente  en  mi programa  del domingo y le digo que en La Habana, que se lo traga todo ese lugar tan fast and furious,  y la verdad a veces se  pierden estas figuras. ¿Se fueron?

Cada día se siente menos la canción de autor en los medios cubanos. Lo primero es que no se graba y si lo hacen muchos de los discos quedan en un limbo absurdo. Eduardo Sosa va por dos CDs atrapados en un silencio letal, a Roly Berrío quizá lo vea en el documental que le prepara Lupe Alfonso, A Ray Fernández se le acabó aquel disco medio invisible sin Yuca taíno y así.

Se graba a veces. Barbería sorprendió con un sonido impecable en su placa, por ejemplo, pero entre los bloqueos y el sueño y los intereses volvemos al silencio, que se lanza sobre nosotros más bien como un escándalo. (Aquí sería válido preguntar por Rubén Lester)

La interminable crisis de las disqueras, los negocios sin fondo, todo eso ha terminado por silenciar a muchos creadores. Estuve hace unos meses por casa de Vivanco y no para de crear, de escribir su verso, de escuchar música, además de reconstruir su casa,  pero sin disco, sin medios eso queda  para algunos pocos.

Debe ser que es nuevo el tiempo y hace falta ligereza, meneos corporales y poca labia original. Pensemos que es válido, pero pensemos también que si ha envejecido la población cubana y un buen lote de muchachos sube el alma a barcazas de varios tipos, debe haber un sector rotundo que siga necesitando aquel sonido. Estoy suponiendo que nos importa.

En fin , hay tanto ruido en la guagua, en mucha tele , en los camiones, los taxis, los bares, las casas, las tarimas, los mercados que uno termina necesitando; al menos  me pasa , un grupo de canciones; alguien que diga el verso, a ver si no se seca  el mar , por dios y llegan de una buena vez algunos cantores. Supongo que por eso me llamaba aquella muchacha preguntando por Vivanco, un domingo oriental, lejos de la furia y la velocidad capitalina que  parece quiere acabar con todo.

 

 

 

 

Buena Vista Social club cuenta su historia

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¿Por qué me llega la fama ahora? se preguntaba Ibrahim  Ferrer ante el micrófono del periodista cubano Juan Carlos Roque, el siglo XX era rematado por guerras y añoranzas y músicos cubanos sellaban la centuria con sones.

Era el furor del Buena Vista Social Club, la sorpresa de unos viejitos llenos de vida sobre los escenarios de casi todo el mundo. Eran los compañeros de fila de Benny Moré, Miguel Matamoros o Pacho Alonso, un puñado de historia viva, brillante, una suerte de alucinación.

20 años después el lógico paso de las horas insobornables ha deshojado la banda. Nombres como los de Compay Segundo, Ibrahím Ferrer, Rubén González, Manuel Licea Puntillita  o  Cachao se unieron en la eternidad a los de Sindo Garay o Arsenio Rodríguez, sin embargo otros siguen y la leyenda y la vida pueden contarse, eso ya está en las páginas de un texto de Juan Carlos Roque, un periodista que ha sumado sagacidad , talento y suerte para contar : Cómo Cuba puso a bailar el mundo. Con él conversamos.

Rogelio Ramos: ¿Cómo surge la idea del libro?

Juna Carlos Roque : Desde hace algún tiempo estaba por escribir este libro dedicado a los fundadores del Buena Vista Social Club, a quienes conocí entre 1999 y 2000. Tras el anuncio de la gira Adiós Tour con los conciertos de despedida comencé a compilar las entrevistas que les hice a todos los integrantes del proyecto inicial como parte de la serie radiofónica ‘El camino del éxito’, que produje para la desaparecida Radio Nederland, de Holanda. Luego las fui enriqueciendo y contextualizando como resultado de otros encuentros posteriores con algunos de los músicos.

RR: ¿Qué cuenta el texto? 12896456_10208554327957242_2092597220_o

JCR: A 20 años de la aparición del Buena Vista Social Club, el libro se adentra en la dimensión de un fenómeno musical inesperado y recrea la vida y obra de sus fundadores.Y para lograr eso, respondo a varias preguntas: ¿Cuánto de genio musical y cuánto de azar hubo en la conformación del fenómeno musical más internacional y exitoso proveniente de Cuba? ¿Existió una estrategia previamente trazada para llevar el proyecto original Buena Vista social Club hasta lo que es hoy? ¿Veinte años después de su origen, la leyenda musical del Buena Vista encontrará herederos que perpetúen el goce del son y los boleros en escenarios internacionales? ¿Por qué un proyecto musical tan legítimamente cubano pasó casi desapercibido en el país que lo engendró? ¿Cómo pudo esa eventualidad hacer que ‘El cuarto de Tula’ retumbara en las paredes de la Casa Blanca? ¿Buscado o fortuito, estamos ante un suceso irrepetible?

RR: ¿Dónde está la novedad que quiere mostrar Juan Carlos Roque en torno a este fenómeno tan publicitado?

JCR: Dejo atrás escenas endógenas —tan normalizadas entre nosotros, los cubanos— y me ocupo de fondo de desmitificar a las estrellas para elevar a la personas.Quiero mostrar, entre otras cosas, las confluencias que hicieron falta para que Omara, Compay, Eliades, Ibrahim, Rubén, Cachaito y Juan de Marcos, entre otros, se consagraran juntos en el Teatro Carré de Ámsterdam y en Carnegie Hall de Nueva York. ¿Hasta qué punto el componente humano e idiosincrático de los maestros septuagenarios, octogenarios —y hasta nonagenarios— convirtieron ritmos tradicionales de una isla caribeña en éxitos superventas?12674355_10208554343757637_1856344012_n

RR: ¿Personalmente cómo recibió Juan Carlos Roque a estos músicos, cuál fue el impacto que pudiste constatar?

JCR: Mucha humildad constaté en mis encuentros con los talentosos músicos del Buena Vista Social Club. No se me borra de la mente aquella frase de Ibrahim Ferrer: “Yo no sé hablar de mí”. Me parece estar frente a Compay tomándome aquel buchito de café y disfrutando de esa sonrisa que siempre lo acompañó y tarareando su Chan Chan. Recuerdo la ternura de Rubén González sentado frente al piano tocando para mí sus más famosos temas. A Omara diciéndome que lo que le queda por vivir será en sonrisas. En fin, todos dejaron en mí su impronta, su capacidad para asimilar la fama y no perder lo auténtico como artistas que se deben a su público.

La intimidad que logré con todos ellos me permitió dar forma a lo inasible, al desbrozar las razones por las que, un proyecto musical tan legítimamente cubano, inicialmente pasó casi desapercibido en el país que lo engendró.

RR: ¿Quiénes publican el libro. Hay posibilidad de publicarlo en Cuba?

JCR: Estoy en conversaciones con la Editorial Unión, de la UNEAC, para editarlo en Cuba este año. Mientras tanto lo pueden adquirir en la red en Libros en red: http://www.librosenred.com/libros/comocubapusoabailaralmundoveinteanosdelbuenavista.html