Trovando

Nadie sabe por qué razón
altísima o no
mueven hasta aquí sus versos los grandes trovadores
yo no soy la multitud
pero mi estremecimiento quiere ser todos
frente a las palabras de esos hombres
que han atravesado los años para decirnos en fin sus amargas verdades.
Ciertas veces en que doblo mis sábanas
o me extasío en los ojos de mi mujer
y quiero decir Mercedes, Longina, decir Cecilia
termino parafraseando aquellos versos:
La luz que en tus ojos arde
también alumbra el camino
te busco encuentro un destino
si va muriendo la tarde
la luz que en tus ojos arde
Penetra a ver mil puertas
y yo entro bien alertas
el tiempo y el desespero
no me matan recupero
La fe y la luz despiertas.
Así cambian para mí las horas esas melodías
Y me estremezco y salgo y hablar como un poseso;
Buenas tardes Pepe, Corona, Matamoros
sean buenas las tardes de este mundo
y vean:
Sobre mis hombros
el mismo sol que hace un tiempo calentó sus manos
sobre mis hombros
otras horas lentas y los hombres muriendo
sobre mis hombros
el municipio y la provincia y el mundo tercos
sobre mis hombros
hablar y hablar y hablar vivir muriendo
sobre mis hombros
los hermanos huyendo a sus destinos en tablas
sobre mis hombros
la caída estrepitosa del muro ahora dudoso
sobre mis hombros
mi soledad y mi madre en recompensa
sobre mis hombros
la paz los peces las pasiones
sobre mis hombros
aquellos versos que no sé si María Teresa cantó a un hombre o a una isla: “Qué te importa que te ame” o el lamento de Sindo: “Ya yo no soy tan sensible” y el mío queriendo dar la sangre hirviente de mis arterias por verlos otra vez en esas calles. Ver a Luz la amantísima esposa, frente a la ventana donde el Padre de la Patria. Aún sin conocer su destino en ciernes, su vida increíble se detiene y canta:
“Y doblemos los dos la cabeza
Moribundos de dicha y amor”
Para que entonces
como en toda gran historia comience el primer verso
una vez más.

Eduardo Sosa premiado en Cubadisco 2017

18221901_1494893503862304_951058154868290949_nEl primero de enero  de 1998 Eduardo Sosa amaneció en mi casa en Llanos de Maceira, habíamos devorado más de 20 hayacas, medio puerco asado y 8 botellas de rones inhóspitos, temibles.  El sol trepó por sobre el pastizal, el gordo agarró la guitarra bien firme y cantó una soberbia versión de Lucía, el clásico de Serrat. Luego lo hicimos repetirla en cada espacio posible, en cada curda imposible, en cada hora digna de vivir en esta isla.

Sosa es inmenso en temas suyos pero a veces es incluso mejor en sus versiones, por eso supe que le harían buen camino, este año tenía la sospecha de lo que es ya una realidad,  que sería el Premio Cubadisco en el acápite trovadoresco  con su CD. Como si fueran mías.

El propio Sosa y Amaury Pérez en las notas del disco de Colibrì, aseguran que este es un fonograma caprichoso, construido a partir de los gustos personales del Gordo, pero al mismo tiempo es un viaje por parte de los más valioso de la canción trovadoresca de los últimos años.

Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Santiago Feliú, Ireno García, Alberto Tosca, Frank Delgado, Pepe Ordaz, Kiki Corona, Rodolfo de la Fuente, Ángel Quintero y Augusto Blanca son los elegidos para formar parte del fonograma.

Memorias, a mi gusto, el tema más incómodo para el bardo, abre para dar paso, casi de manera natural a cada uno de los títulos: En estos días, No olvides que una vez tú fuiste sol, Para Bárbara, La felicidad, Canción para recordar a María, Utopías, Ni un ya no estás, De dónde viene el amor, Eres nada, Tonada de amor, Mujer si la distancia  o Nacimos del fuego  parecen ser las versiones  definitivas de títulos defendidos ya tantísimas veces.

Hay en Como si fueran mías los arreglos del propio Sosa, Dyron Ortega y Emilio Vega. Eres nada de Gerardo Alfonso cuenta con el arreglo de Bernardo Antonio “Tony” Rodríguez.

La banda acompañante es una suerte de ventù de lujo: El siempre sonriente y virtuoso Raúl Verdecia en la guitara eléctrica, Roberto “Chino” Vázquez en el  Bajo, Oliver Valdés, Adel González y Bernardo Bolaños hacen la  Percusión, Emilio Vega- Pianos y teclados, Lester I. Monnier- Violoncello y Pancho Amat-toca el Tres. Las guitarras acústicas van de la mano del propio Eduardo Sosa y Dyron Ortega, este último firma como productor del disco junto con el veterano Emilio Vega.

Como si fueran mìas es un fonograma delicioso. Con un sonido ¨ochentero¨y a la vez actual. Eso sí, existe desde hace màs de un año y poca gente ha podido escucharlo. La radio nacional no parece conocer mucho y, no sé cómo andarán los presupuestos para (el)  o los imprescindibles audiovisuales. Ojalà y se mueva bien a partir del premio. Que no sean solo ¨Utopias¨. ¨La felicidad¨ es posible bien cantada en cada  odio nacional por este Sosa indetenible. Ojalà y sepamos los medios colocar bien el más reciente premio Cubadisco en la categoría de trova, este cantor se lo va a recordar a la isla, a la canción, en peso: ¨No olvides que una vez tú fuiste sol¨

Melissa Etheridge cantarà en Cuba

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William Vivanco , Las Canelas, Haydée Milanés, y Obini Batà Serán de los artistas cubanos que acompañarán a la multipremiada cantante norteamericana Melissa Etheridge en su visita a cuba

La cantante y compositora norteamericana, estará cuatro días en la isla (del 22 al 26 de junio) , según New York times, la ganadora de varios Grammys y un Oscar anunció que dará conciertos, visitará escuelas , museos, La Habana vieja y se dejará escuchar con su banda y con artistas cubanos .

¨Había como un aire de misterio en torno a Cuba¨,dijo la artista, ¨ la conocí siempre como el lugar al que los norteamericanos no podíamos ir¨.

La cantante anunció que habrá  conciertos en el Teatro nacional y  en Fábrica de Arte. Melissa dijo edmàs que donaría a instrumentos, a los estudiantes de mùsica.

Melissa Etheridge  es la autora de “I Need To Wake Up”, la canción que usò Al Gore para su documental Una verdad incómoda, con la que obtuvo un Oscar.

O novela o Cruz

YoYo quiero escribir una gran novela, al menos una novela seria, que tenga un antihéroe fascinante, que estremezca y hable de la cualidad de un hombre para valerse de sí mismo y salir adelante. Una historia que no sea esucàlida como las que pretende Padura, pero que le guste a los críticos y a Oscar Cruz.

Eso último es un poco difícil, pero igual quiero escribir y que me publiquen 50 mil ejemplares en toda la isla. Escribir sobre ese hombre, el antihéroe que va a nacer en una caja de fósforos, pequeño, y que va a fascinar a quienes lo descubran, y los va a dominar poco a poco, sin que se den cuenta de que ese liliputiense tiene poderes especiales, Como Cruz, y va a dominar el municipio, va a dominar al gobierno , a  la OEA, ese hombrecito pequeño luego va a dominar el mundo,  que me lean quiero.

Solo hay un par de cosas, que estoy en provincias  y ya no en provincias, porque al fin y al cabo Teresa Melo puede estar con Amaury Pérez, Reynaldo García Blanco se gana el Casa, León Estrada sigue siendo ese grande y Claro Oscar Cruz, pero no es solo eso; es que estoy en un  municipio, lejano de todo, y me dirán que  Eduard Encina, pero ese es otro cuento, digamos mejor, otro poema.

En fin quiero escribir esa novela y cuando ya pueda ganarme un premio importante, que me entreviste Magda Resik con esa voz encantadora, y estar en Escriba y lea , La gaceta , El Caimán, quien sabe si en Granma y que me paguen 3000 CUC.

Todo es con el hombrecito de la caja de fósforos, sin irme de mi oficina , sin irme de este lugar , pero hay un par de cosas.

¿Quièn realmente lee?  Si aspiro a lectores latinoamericanos, tendría que decir que hay unos 40 millones de analfabetos según cifras de la Unesco, se dice que  el 8% de las personas de 15 años o más se declaran incapaces de leer y escribir un recado. Claro son 625 millones de posibles lectores, ah , habría que  contar los otros idiomas, aunque la verdad también quisiera que me tradujeran como a Padura o a Abilio Estévez , al fin y al cabo también sería mío el reino.

Bueno , pero se pierden  millones de lectores por analfabetismo y además, cuando entre a colocar mi novela sobre el pequeño hombre en su caja de fósforo, el hombre de testosterona y falo prominente que domina hasta a La OEA, entonces encontrarìa otros problemas. ¿Cómo me promociono en Cuba? si el pequeño de Liliput no habla de la basura del país, si no dice que un policía se le pone detrás con la verga erguida a la presidente de los CDR, o si en zona contraria no cita a un héroe, entonces no habría promoción. No podría tener más lectores potenciales en mi isla y eso es complejo, difícil, casi temeroso.

El propio Eduard Encina se quejaba hace muy poco en su blog, la promoción es mala , la feria se ha convertido, según el autor, en algo que denigra en cierto punto, no hay promoción del escritor y su obra sino más bien un despliegue informativo sobre la cantidad de lectores y eso también va contra mí, contra el enano en su caja de fósforos.

Dicen  que cada vez se lee menos, el mismísimo Harold Bloom, ese gurù insoportable ha dicho: ¨la lectura “cuidadosa y escrupulosa, desinteresada” es un arte que agoniza¨. Hay quien afirma que no lee una novela completa, y se dice que los nuevos lectores andan en las pantallas de internet que es solo hora de best sellers y de  los blockbusters.

Sumemos a lo dicho que  cada vez se crean más multicines, más series, se hace más pop y la gente tiene menos tiempo, aún así yo escribo y le pido a ustedes que escriban y no sean mojigatos, no teman; digan sus amargas verdades, escríbalas con la sangre, con el sexo, con las sienes; aunque no vengan a escuchar, aunque los dejen solos, aunque no vayan al programa de Amaury Pérez o ganen el Casa o tengan encima una Cruz, escriban. Es lo más importante, el lector , ya vendrá o no. Terminen la novela de ese hombre de Liliput.

1.(2014, diciembre 9). Harold Bloom: “Todos los días recibo correos con el mismo lamento …. Se recuperó el abril 22, 2017 de http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/08/actualidad/1418055903_266402.html

Joaquín Borges Triana La luz bròder la luz

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Joaquín Borges Triana fue reconocido con con el Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro 2016, por la obra de toda la vida. Un hecho más que merecido, sin dudas. Así lo pienso porque leo, escucho a Joaquín desde hace tiempo.

Me hace bien decirlo; si escribo regularmente sobre música, en buena medida, es porque me leí a Joaquín, si me he atrevido a sostener por más de 10 años un programa de música alternativa, aun con toda la insensibilidad que ha acompañado al proyecto, ha sido por Joaquín Borges Triana.

No es que sea un ingenuo culpable, es que responde al teléfono, da consejo, noticia, abrazo y hasta comparte el ron en su propia  casa por allá, mire usted; por Virtudes y Campanario.

Lo conocí cuando el 2000 sonaba como puerta más bien oxidada, fui con Eduardo Sosa y hablamos de rock, trovadores, poetas, periodismo y hasta de reggaetón porque en su pequeña sala, rodeado de discos, libros y su viejita que llegaba del café a la risa, Joaquín me reveló una teoría impresionante sobre la posible estrada del reggaetón a la capital cubana.

Luego volví muchas veces e hicimos planes, discutimos, bebimos y compartimos ya fuera con promotores como Olga Lidia Díaz o con musicólogos como Susan Thomas a quien también conocí por Joaquín.

Al Joaco le debo más, por él conocí también a Niuver Navarro (en este caso físicamente), entré en la magia de Danays Bautista o Julio Fowler.

Hay en el trabajo de Joaquín Borges Triana asideros imprescindibles. Aquí tengo en mi bolso aquel texto La Luz Bròder la Luz y su vital Nadie se va del todo que no deja de impresionarme.

Su columna Los que soñamos por la oreja nos ha servido mucho a quienes no vivimos en la capital del país, en mi caso, he tenido el privilegio de su presencia en mi espacio Cable a Tierra muchos domingos hablando de Frank Delgado, Carlos Varela, Polito Ibáñez, Los Habana Abierta y de mucho, mucho más

Así que me da un placer infinito saber que se reconoce el trabajo de este amigo entrañable, este visionario a quien seguro llamaré en un par de horas y, bueno si no anda por Europa o Estados Unidos, visitaré este mes para el abrazo.

Ya lo sabe: Joaquín Borges Triana recibe el Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro 2016 y yo celebro con él.

 

Hasta que se seque el reggaetòn

de niño los viejos me compraron un Porfiao./véase un muñeco vacío de lenguaje, que lleva/ el contrapeso en la base y que golpeado con/fuerza hacia cualquier dirección, siempre/termina por estar derecho.

Oscar Cruz

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Por mucho intento de aplastar al reggaeton este sube, más de15 años y ahí está indómito, como los insectos, sobrevive. Raquel Z Rivera lo alertaba. No tiene muerte segura el género, por mucho que se avizorara su desaparición ahí le tenemos, como el porfiao.

Se dice que es la única música luego del mambo que ha hecho un verdadero crossover, se ha instalado en varias lenguas, varias naciones culturales y sigue. La Gasolina de Daddy Yankee fue el detonante, era 2004 y el reggaetón asomó el rostro y ahí está, tan visible.

El reggaetón parece ser un género transnacional, se suman Panamá Puerto  y Rico como padres de la criatura, pero las esencias jamaiquinas y norteamericanas son evidentes. Cuba lo asumió por el oriente cubano, dicen especialistas. Candyman aparece como el hombre que lo lleva a la capital cubana, lo coloca en los bici taxis, pasa a las fiestas adolescentes y de ahí a todo sitio imaginable.

Como a la timba al reggaetón se le marca como agresivo contra la mujer, marginal, obsceno y tantos otros calificativos y aun cuando sea cierto la música no es causa sino necesidad de un grupo que se siente representado. No hay reggaetón porque lo auspicia ninguna institución sino la gente misma.

Se habla de un pánico moral y es comprensible, el desdén de los reggaetoneros por las normas se hace explícito en sus presentaciones, sus maneras: hablan de sexo , dinero y fama. En el lenguaje del barrio porque así es la cuadra, así andan los muchachos, así pintan su realidad.

Otros cambian el lenguaje para tratar de lograr apoyo institucional que pocos han logrado, mientras algunos muy controvertidos reggaetoneros entran en certámenes de rango internacional.

Coincido con Joaquín Borges Triana en que prohibir no trae orden sino entronización de lo proscrito, además como diría Rufo caballero: ¨ Nos pasamos la vida tratando de detectar dónde está lo vulgar en la cultura popular. Lo vulgar, lo escatológico, el límite, los bordes, son partes naturales de la cultura¨.

Por más que echemos al reggaetón a un lado, vuelve, como el porfiao, se coloca en la cabeza quieras o no. Se  ha dicho que los ¨menos cultos¨ están seguros de cuánto quieren, mientras los medianamente ¨ informados y educados dudan. Emilio Ichikawa dijo alguna vez que de la enajenación se sale pero de la obscenidad no.

Yo me reúno en el parque con los muchachos y me sorprendo con ellos, prefiero a Serrat o a Spinetta, siento que mi verdad la dijeron ya los Habana Abierta pero les escucho a estos reggaetoneros que se debaten entre ser aceite o agua, tener o no tener y sin apoyo alguno hacen sus proyectos, lo lanzan a las redes y tienen su público.

Hoy  apuntan a ser la nueva música bailable cubana. Sin remedio, ahí está el reggaetón nos guste o no su espuma. Eso sí, cuando hablo con los muchachos me doy cuenta de que no hay en ellos mucho de lo dado en el aula, en los medios, en las revistas nuestras tan elitistas.

Es tema cuasi manido, pero las posturas siguen, se insinúan prohibiciones sin entender y los reggaetoneros parecen repetir aquello de Oscar Cruz: ¨si quieres comprobar cómo me enderezo/ golpea mi cabeza.¨

Leer a Cuba en las “Cartas de una madre”

cartasEn el 1992 conocí a un hombre que no tenía para el almuerzo y  se comió  a su perro. Eran  años sin comida, sin medicina, sin libros  donde un radio podía ser  el único acompañante.

Juan Carlos Roque García no ha encontrado un carnívoro sino lo contrario, una historia de amor, una saga que vale la pena tener entre los textos queridos. Ha encontrado un radio, una madre en la Cuba de los noventa, un hijo que se larga tras su deseo, su destino y con la patria dentro.

El radio es quien inicia todo, Cuba, lo dice el libro es una de las naciones que más cartas enviaba a la emisora mundial de Holanda. Lo sabe Roque, un periodista que por 18 años hizo allí su trabajo y, día tras día, leía las necesidades, las añoranzas de gente que desde miles kilómetros emite esas misivas. Olga Villegas vive en La Habana, tiene el televisor roto. Pocas veces llega el agua a su apartamento en La Habana Vieja, está sola, uno de sus dos hijos fue a exponer fuera y decidió radicarse después en Estados Unidos.

Un radio soviético es la única compañía de esta mujer octogenaria; por eso busca, en medio de los apagones, la luz que le trae su radio y domingo tras domingo escribe cartas a Frank León, su hijo. En ellas la mujer describe su existencia, su relación con los amigos y los de Frank, el modo en que el país vive la más temible crisis imaginable.

“Cartas de una madre” logra agrupar varias esencias de Cuba: la emigración, el periodo especial, la relación madre – hijo, la radio.

En el texto se pueden encontrar las vivencias de momentos fundamentales de Cuba como el 10 de junio de 2012 con la ratificación mediante plebiscito del contenido socialista de la Constitución de la República de Cuba, la aparición de la Neuritis o el ascenso de Roberto Robaina a ministro de Relaciones Exteriores.

Los grandes acontecimientos sumados a la vida de Olga y su hijo: exposiciones de él, carencias y trámites imposibles de ella, la lejanía, el dolor, la imposibilidad de encontrarse y en medio de todo la radio. El periodista que logra unir a esa familia atravesada por la circunstancia, el agua y la historia.

Son poco más de 300 páginas con cartas de una mujer de 84 años a su hijo que vive en la orilla opuesta, son los abrazos imposibles nacidos en la tierra de Félix B Caignet, un radio Selena y la idea de no regresar que tiene un hijo.

Son misivas de una madre cubana escritas desde La Habana vieja y en pleno periodo especial. Trazas de pena y amor, de dolor y esperanza. Un libro para entender un país con su gran historia, sus errores y sus aciertos, pero no con la frialdad de un acumulador de datos. Es la vida escrita por Olga Villegas, una mujer que jamás perdió la fe y pudo reencontrarse con su hijo a través de las letras y de la radio.